Por
Jaime Soto, Secretario General ACTI
Niños y jóvenes de nuestro país tienen amplio acceso a instrumentos tecnológicos, pero una vez con ellos en las manos, no saben qué hacer más allá de chatear y ver videos.
Campos laborales tan diversos como la minería o el agro, están introduciendo de forma intensiva diversas formas de tecnologías de la información. Sacar material rocoso, mediante una pala manejada a distancia con un joystick o saber en tiempo real los cambios de temperatura y vientos, así como el manejo, mantenimiento y cruce de información a través de una nube serán parte de la realidad total -si es que ya no lo es y no nos damos cuenta-.
Nuestros niños y jóvenes no están preparados. El rol docente en esta preocupante brecha, así como el rol social civil en el proceso formativo integral en torno a las TIC’s, es de urgente y vital importancia. Resulta imperioso que los profesores validen y dominen estas herramientas; pues son ellos los que deben lograr que sus alumnos le saquen el mayor provecho. Sobre todo, si cada vez más, tanto en establecimientos educacionales como en los hogares cuentan con los aparatos y sistemas. La brecha está instalada, en el valor que algunos le ven y que traen consigo las TIC’s en el proceso de aprendizaje, obviando sean aprovechadas para investigar, distinguir, reflexionar, opinar, crear, informar, etc.
Como Asociación Gremial, que reúne a la mayor parte de las empresas de tecnologías de la información, hemos dado la voz de alerta respecto de la falta de capital humano calificado para atender las demandas de los cargos de nuestro sector, sea en el sistema público como privado. A esta urgencia, debemos sumarle ahora la de buscar soluciones a la realidad que develó el Simce de Tecnologías de la Información: niños y jóvenes de nuestro país tienen amplio acceso a instrumentos tecnológicos, pero una vez con ellos en las manos, no saben qué hacer más que –seguramente- chatear y ver videos. Muy preocupante. Otra tarea más para este Chile que pretende ser desarrollado y que busca, mejorar la educación.
Fuente: ACTI – Estrategia.



