La industria de almacenamiento dedicado a este rubro sobrepasará los 10 mil millones de dólares en 2018 a nivel mundial, por lo que la tecnología para este nicho va creciendo junto a ella.
Santiago, 27 de Agosto de 2015.- Cada día, más empresas y hogares instalan cámaras como medida de seguridad. Y, aunque antiguamente las grabaciones eran almacenadas en VHS y borradas seguido para reutilizar las cintas, hoy la tecnología digital permite guardar sin problemas cientos de horas de monitoreo generados con cámaras en HD, que pueden ser consultadas una y otra vez, con acercamientos e, incluso, disponiendo de sonido. Esto ha traído, según un estudio de IHS Technology, un explosivo aumento en la cantidad de datos generados por videovigilancia, que se estima llegarán a 800 petabytes para 2017, el doble de lo que se creó en 2013[1].
Esta situación ha generado un mayor desarrollo en esta área, siendo el almacenamiento una parte fundamental de esta ecuación. “De nada vale contar con cámaras de video y sistemas de audio de alta calidad si no se tiene un equipo capaz de grabar y almacenar adecuadamente todo lo que esté pasando”, explica Osvaldo Caviedes, Territory Manager de WD para Chile, Perú, Bolivia y Ecuador.
De hecho, el mercado de almacenamiento específicamente diseñado para videovigilancia está experimentando una rápida adopción en la industria y se estima que crecerá sostenidamente en los próximos tres años. De alcanzar ventas por $4,9 mil millones de dólares en 2013, esta industria llegará a los $10,41 mil millones en 2018.[2]
En Latinoamérica, los productos de CCTV y de videovigilancia han ido tomando posición en el mercado. Según el mismo estudio de IHS, alcanzaron un valor estimado de US$565,3 millones en 2013 y se proyecta que esta cifra aumente anualmente hasta un 14,4% en el período 2013-2018[3].
Brasil es el jugador principal dentro de la región, con un mercado local de insumos para videovigilancia estimado en US$279,2 millones. En el resto de la región, Chile y Perú son los países donde se predice el crecimiento más fuerte de este tipo de productos.
Los aparatos analógicos, que hasta ahora eran los más utilizados, han empezado a ser reemplazados por los equipos en redes, y, por primera vez, se ha visto un despuntar de estos últimos, de los que se pronostica crecerán hasta ocupar un 78,1% del total de dispositivos en 2018. “El rendimiento, la interoperabilidad, la flexibilidad, la preparación para el futuro y la conectividad que brindan los equipos en redes han influido fundamentalmente en este cambio”, indica Caviedes.
“Los productos dedicados al almacenamiento para la videovigilancia tienen exigencias muy altas y específicas, como el funcionamiento 24/7, y la capacidad para no perder ningún detalle de la grabación ni pixelar imágenes. La industria tiene el desafío de satisfacer estas demandas”, agrega el ejecutivo.
Es por esto que la compañía tiene una gama de productos diseñados específicamente para esta industria, como el WD Purple™ y el WD Re™ que cumplen con las características que la videovigilancia requiere. “La industria está avanzando rápidamente y la tecnología tiene que ir de la mano”, finaliza Caviedes.
[1] IHS Inc., Octubre 2013
[2] Video Surveillance Storage Market by Technology, Media & Deployment - Worldwide Market Forecasts and Analysis (2013 - 2018). MarketsandMarkets http://www.researchandmarkets.com/research/nrr7f4/video
[3] CCTV & Video Surveillance: Latin America (SEI), IHS, julio 2014


