Por Isabel Morell, Directora trendTIC.
Asistí al avant premier de «Sin Filtro», película Chilena protagonizada por Paz Bascuñan y mi relato parte desde mi experiencia.
Bueno, ya había visto como anunciaban la película por televisión y prometía ser una comedia divertida para reír con ganas, por lo que me propuse personalmente asistir a ver esta propuesta Chilena en la pantalla grande, (reír es mi terapia favorita) cuando mediante un comunicado de prensa, recibo la invitación para asistir.

Paz Bascuñan

Llegué a la previa de la alfombra roja, en donde pude intercambiar algunas palabras con el Chef francés del momento, el cual fue muy amable y cercano derrumbando mi opinión que tenia a priori por lo que he visto de él en el programa Master Chef , mientras que paulatinamente comenzaron a llegar los invitados al estreno.
Yann Yvin Juez de Master Chef Chile acompañado de su esposa
Durante la alfombra roja un sin número de figuras de la farándula criolla lucían llamativos atuendos y hacían su entrada otorgando entrevistas y posando para las cámaras, tarea que algunos realizaban con deleite extremo, y lamentablemente para mi los que realmente me importaban estaban en un evidente trámite que es mejor realizar a la brevedad posible. Es en este momento en donde camarógrafos, fotógrafos, gráficos y curiosos que en un 95% eran hombres grandes y fuertes, comienzan a realizar su trabajo con una dinámica sorprendente, ante lo cual luché por hacerme un espacio y poder realizar mis tomas, cual hobbit entre orcos.
Hubo una espera a que las tres salas dispuestas para esta ocasión estuviesen llenas, para que así el elenco de actores fuese sala por sala saludando al público, como también nombrando uno por uno a los auspiciadores.
Después de eso comenzó la película y mi disposición a reír se vio rápidamente disuadida frente a la imagen de una mujer frágil, fastidiada, sin poder dormir al lado de un hombre de apariencia burda, cuyos ronquidos me hicieron recordar al león de la Metro Goldwyn Mayer.
Ahí comenzó todo, en vez de reír sentí una profunda tristeza por esa mujer- Pía Vargas- la protagonista, que graficaba la soledad abrumante de esta sociedad actual, paradójicamente hiper-comunicada.
El desarrollo psicológico del personaje fue realizado magistralmente, la representación de las crisis de pánico, el intenso dolor en el pecho que acompaña a la angustia -dolor que traspasa el pecho como una daga- lo proyectó a cabalidad, con sólo ver su postura, sus ojos, se podían leer estos síntomas, que no es mas que el miedo y dolor profundo de tener una vida colapsada.
Por momentos sentí como se graficaba una crítica a la sociedad actual, en donde las opciones de comunicarnos con inmediatez, se contradice a la abrumadora soledad real que acompaña a muchos en el día a día. La necesidad de ser escuchado dejando fluir nuestros sentimientos frente a un receptor eficiente y de ser contenido, sin duda no es una garantía de las redes sociales.
Transcurriendo la historia, esta mujer sometida a una terapia no convencional, logra liberarse de todo lo que la atormenta a través de las verdades duras y “sin filtro” que suelta a destajo entre sus cercanos.
Este fue el clímax de las risas dentro de la sala de cine, por que sin duda muchos nos pudimos ver reflejados en todo aquello que por ser políticamente correctos, nos guardamos como un par de zapatos que no caben en su caja.
Desde que comienza el “sin filtro” se ve la evolución del personaje, adquiere confianza, fuerza emocional y física, para finalmente certeza de lo que quiere hacer con su vida.
De los demás actores no voy hablar, independientemente de su buen trabajo, por que sus actuaciones sólo fueron dirigidas a que el personaje principal desarrollara sus emociones y evolucionara.
Una película interesante, entretenida, para reír con ganas, pero también para reflexionar, imperdible.