Santiago, 08 enero 2016.- Las entidades financieras pierden grandes cantidades de dinero a causa del fraude. En los últimos años este problema se ha incrementado, haciendo que sea un verdadero dolor de cabeza para los ejecutivos de este sector. No obstante, este problema se podría reducir gracias a la analítica, y así evitar miles de dólares en pérdidas.
En la actualidad, está aumentando la penetración en el mercado de las soluciones predictivas anti-fraude, cuya efectividad y alcance –con base en la analítica- comienzan a marcar desde ya diferencias claras y contundentes.
Con las soluciones de analítica las empresas no solo pueden detectar el fraude, sino logran al mismo tiempo prevenirlo –casi en tiempo real- y reducir sus pérdidas. Además, y en consecuencia, logran disuadir a los defraudadores y hasta acumular elementos para su persecución legal y la posterior recuperación del dinero perdido, gracias al profundo y oportuno análisis de datos que ofrece.
Para Douglas Montalvao, gerente de soluciones de SAS Chile y Perú, otro punto importante es que las soluciones anti-fraude tengan capacidad de autoaprendizaje, ya que los individuos que hacen fraude están en constante actualización de sus métodos delincuentes.
“Una vez que se detecta un comportamiento de fraude y las empresas construyen barreras para detenerlos, luego los que hacen fraude encuentran otras formas de burlar el sistema. Por eso, la importancia del aprendizaje automático, para con una alta velocidad ir identificando los cambios en el comportamiento”, afirma el experto.
La automatización de la prevención de fraude lo que ha permitido a las compañías es descubrir que el problema tiene mucho más de fondo. De hecho, los especialistas comparan su análisis con un iceberg, que en su parte más profunda cruza información externa e interna de un valor incalculable.
“Eso nos permite establecer relaciones en los datos a un grado de detalle tal que las empresas pueden no solo contar con la detección temprana del fraude, sino llegar a conocer los vínculos criminales en las operaciones, descubrir fraude durmiente –que era confundido con morosidad temprana- e incluso, establecer el modus operandi de las bandas criminales que las acechan”, comenta a su vez Raquel Guillot, experta en fraude de SAS para Latinoamérica.
El poder de la analítica ha logrado transformar en oportunidad esa enorme amenaza que representa para los sectores afectados la inminencia del fraude. “Niveles de fraude muy altos pueden llegar a quebrar una empresa, o la poca precisión y eficiencia en el proceso de detección pueden generar altísimos costos y esfuerzos, llegando a resultados no satisfactorios”, precisa Montalvao.
Las pérdidas por fraude pueden ser incalculables para las empresas, pero también pueden serlo sus ganancias, cuando el flagelo se enfrenta con verdadera Inteligencia Analítica.



