Por Sergio Rademacher, Gerente Corporativo de Servicios de Datacenter y Cloud. Sonda.
Las organizaciones necesitan evolucionar para hacer frente a los paisajes cambiantes del negocio. Lo ideal es que el gasto en TI sea impulsado por la necesidad de satisfacer los requerimientos del negocio. Los líderes de la empresa buscan que el área TI se enfoque en los resultados del negocio, la innovación y la mejora continua. La transformación digital se puede definir como la aceleración de las actividades de negocio, procesos, competencias y modelos para aprovechar al máximo los cambios y oportunidades que las tecnologías digitales gatillan y ofrecen.
El cloud es actualmente reconocido con un componente clave para hacer más eficiente el desarrollo digital del negocio. Su modelo de consumo simple, rápido y flexible es ideal para la implementación de diversas iniciativas que las empresas diseñan para su transformación digital.
De acuerdo al estudio 2016 State of the Cloud Report presentado por RightScale, la adopción de soluciones de nube privada se incrementó desde un 63% a 77%, lo cual desencadenó que la adopción de nube híbridas se eleve desde un 58% a un 71%, comparado con el año anterior.
La mayor agilidad es el principal impulsor detrás del uso de servicios en la nube por parte de las áreas de TI, las cuales tratan de seguir el ritmo de las necesidades de las unidades de negocio y los clientes externos. La capacidad de desplegar y escalar cargas de trabajo virtualizadas rápidamente, con o sin la aprobación y conocimiento de las áreas de TI, ha dado lugar a variados desafíos en la implementación de los servicios de nube en las organizaciones. Como las opciones de servicios en la nube, ya sea pública como privada, continúan creciendo, los departamentos de TI deben reconsiderar su actual enfoque para gobernar la adopción de servicios de cloud.
De esta forma, el departamento de TI elegirá una nube privada para aplicaciones de misión crítica y datos sensibles que necesitan que se mantengan aislados por requisitos regulatorios, mientras que elegirá soluciones de nube públicas para ambientes de desarrollo o para servicios de colaboración con socios de negocios. Actualmente no existe un solo servicio en la nube que sea apropiado para todos los casos de uso. Es necesario tomar en cuenta muchas variables para tomar la decisión más adecuada. Esto, sumado a la proliferación de los servicios en la nube, hacen necesario que se diseñe una estrategia adecuada para garantizar un adecuado gobierno y control de todos los recursos en la nube.
Cuando las organizaciones evalúan aplicaciones y cargas de trabajo para la nube, las preocupaciones sobre seguridad, rendimiento y gobernabilidad plantean preguntas acerca de la adopción de la nube pública. Los servicios de nube privada traen consigo muchos de los beneficios de agilidad, escalabilidad y conveniencia que tiene la nube pública, pero agregan algunas características únicas.
En primer lugar, está lo que se ha denominado “Soberanía de los datos”. Si la empresa está preocupada por saber exactamente dónde se almacenan los datos y tener un control completo sobre ellos, la nube privada proporciona un mayor grado de seguridad y tranquilidad. Esto es fundamental para organizaciones del sector público, servicios financieros y otras organizaciones altamente reguladas.
Luego, podríamos mencionar las ventajas que traen consigo los servicios gestionados de cloud. La primera ola de adopción de nube privada se enfocó, en gran medida, en organizaciones que invirtieron en una plataforma cloud que instalaron en sus propios centros de datos. Por el contrario, las nubes privadas hosteadas, como la nube privada de Sonda, son operadas por proveedores de servicios de gran escala. Estos se caracterizan por ofrecer servicios gestionados adicionales, tales como el monitoreo del servicio, administración del sistema operativo, detección y prevención de intrusiones, antivirus y parches.
Una de las grandes ventajas de la nube privada hosteada es que permite personalizar los componentes de almacenamiento y redes, a fin de que la nube se ajuste adecuadamente a los requerimientos de las aplicaciones de la organización. Otro gran beneficio es la gobernabilidad, pues la nube privada es normalmente la opción más adecuada si necesita un sistema alineado con un fuerte marco regulatorio, manejar datos sensibles o si está preocupado de propiedad intelectual que se encuentra alojada en la nube pública.
Cada vez más empresas se están moviendo a la nube con el fin de ayudar a escalar de forma rápida y sencilla, y reemplazar grandes inversiones de capital en infraestructura con costos mensuales más predecibles. Sin embargo, los servicios de nube pública no son adecuados para todas las necesidades de negocio. La mayoría de las aplicaciones de misión crítica requerirán un entorno más seguro y robusto que lo que una solución de nube compartida puede ofrecer, y algunos negocios tienen que cumplir con requerimientos regulatorios y de industria cada vez más estrictos.



