Por Isabel Morell. Directora trendTIC
Diversos estudios confirman que el 40 por ciento de las decisiones que una persona toma a diario, no contemplan mayor análisis que la simple rutina, esto debido a esquemas automáticos que ya tenemos trazados en nuestro cerebro desde hace meses o años. Esta fue la conclusión a la que llegó el prestigioso periodista del The New York Times Charles Duhigg, que luego de comprender que no era el hambre lo que buscaba satisfacer con cada galleta de chocolate que comía en ciertas ocasiones del día, sino la necesidad de hacer un break en su trabajo. Este fue el descubrimiento que le motivó a realizar un cambio de hábito: en vez de galletas de chocolate, destinó esos minutos a conversar con sus amigos. Duhing, motivado por su curiosidad e inquietud intelectual se planteó las siguientes preguntas ¿Cómo funcionan los hábitos? ¿Cómo se forma un buen hábito? ¿Por qué la gente sigue haciendo cosas autodestructivas? ¿Puede el desarrollo del hábito causar un cambio positivo en una organización?
Charles Duhigg da respuesta a todas estas preguntas en su libro: “El poder de los hábitos” que en su original en inglés corresponde a The power of Habit.
Personalmente me he preguntado ¿cómo nace un hábito? A lo que Duhigg responde que esto se debe a un esfuerzo sostenido que tiene el cerebro por consumir la mínima energía posible. Esta es la razón por la que nuestro cerebro convierte prácticamente cualquier rutina en un hábito, con la finalidad de tener un cerebro más eficiente. A nivel fisiológico se traduce en cerebros más pequeños, facilitando el nacimiento, lo que en consecuencia reduce la mortalidad de madres e hijos al momento del parto. Por otro lado, en el ámbito práctico, un cerebro más eficiente nos permite tomar decisiones más rápidamente, como por ejemplo: el camino que tomaré para dirigirme al trabajo, el lugar en donde compro la carne para el asado, los días que salgo a trotar, etc. Todo esto apuntando a la tarea de canalizar todos los sistemas de irrigación cerebral y tenerlos concentrados en la producción de nuevas ideas de negocios, resolución de problemáticas complejas o estudiar alguna materia que nos demande cierta exigencia.
De no ser por los hábitos, seríamos incapaces de ocuparnos de todos los detalles cotidianos del día a día, algo tan simple como decidir que zapato me pongo primero; si el izquierdo o el derecho o si me ducho primero o luego tomo un café. Por lo general todas estas situaciones corresponden a rutinas ya establecidas y que hacemos de manera mecánica, muchas veces casi durmiendo, lo que reserva nuestra energía cerebral para hacer frente a las eventualidades más complejas del día a día.
El hábito no requiere mayor concentración. Este se pone en manifiesto como con una fuerza propia, muchas veces luchando tenazmente con nuestro libre albedrío.
Es aquí que el autor desglosa la estructura del hábito:
1.- Hábitos de los individuos
Duhigg comienza con el “bucle” del hábito, que se refiere a un proceso circular con tres componentes principales:
• La señal: Lo que gatilla una acción que traerá una recompensa.
• La rutina : Es la acción física o emocional para obtener dicha recompensa.
• La recompensa : la satisfacción que buscas siguiendo esa rutina.
La clave para un cambio permanente es romper el bucle del hábito en tres componentes distintos. Cuando se sabe por qué se toma una determinada acción, se hace más fácil de sustituir este comportamiento con un cambio positivo.
La definición del bucle que entrega Duhigg es bastante práctica: El cambio de hábito necesita mantener la señal antigua con la entrega de la recompensa que nos es habitual, pero insertando la nueva rutina.
Con la explicación de este “bucle”, es que en la primera sección del libro se muestran ejemplos prácticos de organizaciones e individuos que utilizan bucles de hábito para optimizar las ventas. Ejemplos puntuales citados por Duhigg son los de las empresas Fereeze y Pepsodent, que una vez identificadas las rutinas de sus respectivos clientes, hicieron uso de esta información para aumentar sus ventas.
Parte 2: Hábitos de organizaciones exitosas
El impacto positivo y también negativo de los hábitos, son expuestos magistralmente por Duhigg en esta segunda parte. Para esto se vale de ejemplos icónicos de éxito: Michael Phelps, Starbucks, por citar algunos.
Toda esta información es bastante interesante, pero sin duda lo más llamativo resulta ser el concepto acuñado por Duhigg: “hábito piedra angular”, que también se entiende como un hábito trapezoidal. Este es un hábito puntual que genera una serie de efectos positivos en cadena que son resultado de este hábito inicial.
Un ejemplo sería adquirir el hábito de realizar rutinas de ejercicios e ir escribiendo todos los beneficios que este hábito está generando en diversas áreas de nuestra vida, como por ejemplo: una baja en los niveles de estrés, mejor estado físico, optimización de la salud cardiovascular, etc. Todo esto como consecuencia de un hábito pulsante inicial, que en este caso resulta ser la práctica de ejercicios.
Parte 3: Impacto de los hábitos en la sociedad
Los hábitos sociales como lecciones, los enseña desplegando importantes detalles y citando ejemplos que resultan famosos para los estadounidenses como: el hábito social de Montgomery Bus Boycott, la Iglesia de Saddleback de Rick Warren.
Todo lo anterior resulta bastante interesante, pero sin duda lo más potente y lo que finalmente busca el lector que adquiere este libro, es tener el poder de cambiar los hábitos nefastos, a lo cual Duhigg entrega en detalle un procedimiento de cuatro pasos.
Inicialmente comienza por plantear que existen miles fórmulas para cambiar hábitos, lo cual es un problema ya que en esta búsqueda se puede ir saltando de una fórmula a otra sin lograr un objetivo claro. Es por esta razón que Duhigg propone un plan bastante definido de cuatro pasos para romper con estas rutinas:
• Paso 1 – Identificación de la Rutina
Tener bien clara nuestra rutina e internalizar que un hábito se compone de tres elementos que son: señal, rutina y recompensa. Una vez identificada la señal, podemos cambiar el paso siguiente que es el hábito. Es necesario ser consciente de las rutinas y reconocerlas, así será más fácil cambiarlas.
• Paso 2 -Probar con recompensas
Es importante entender que la búsqueda de recompensa es una razón específica por la que se sigue un mal hábito. ¿Cuál es el gusto que me quiero dar tras realizar una determinada rutina? ¿Estás tratando de relajarte? ¿Tienes un cargo emocional? ¿Realmente deseas algo más?
La respuesta a una de estas preguntas, puede ser la verdadera razón de por qué se sigue un hábito y es por eso que en esta etapa es posible hacer ajustes.
• Paso 3 – Aislar la señal
Este es el truco, identificar las señales que nos motivan a la acción. Todas las rutinas tienen un gatillante que le comunica al cerebro el requerimiento de una recompensa específica.
Duhigg enumera las señales más frecuentes: ubicación, tiempo, estado emocional, otras personas que influencien y el identificar la acción que precede a esta señal.
El realizarnos estas preguntas, nos puede entregar mucha información y ayuda en la identificación de una señal: ¿Dónde estás? ¿Qué hora es? ¿Cuál es su estado emocional? ¿Quién más está contigo? ¿Qué acción precedió a la señal?
Escribir estas cinco respuestas, cada vez que se experimenta una señal de hábito, nos ayudará a dar el primer paso hacia un cambio permanente.
Paso 4 – Tener un plan
No podemos controlar la señal, pero si podemos cambiar el paso siguiente que es el hábito. Tener un hábito de reemplazo debajo de la manga, al momento de recibir la señal y aplicarlo sin mayores cuestionamientos, puede ser un buen plan. Luego de eso, aplicar la misma recompensa y estaremos cerrando el círculo.
Este plan es casi como establecer una meta. Usted tomará todas las respuestas de las cinco preguntas (paso 3) y creará un plan paso a paso para saber cómo actuar cuando sienta la necesidad de seguir un mal hábito.
En resumidas cuentas, no resista el deseo, la regla de oro está en redirigirlo.
Fuentes: www.developgoodhabits.com/power-of-habit-review/; www.charlesduhigg.com/the-power-of-habit/; www.leadersummaries.com



