The Fletcher School y Mastercard revelaron el Índice de Evolución Digital 2017, una visión a profundidad de la adopción tecnológica y del estado de la confianza digital alrededor del mundo
Santiago de Chile, Julio 2017 – The Fletcher School de Tufts University en asociación con Mastercard revelaron el Índice de Evolución Digital 2017. Esta investigación integral hace seguimiento al progreso que han hechos los países en el desarrollo de sus economías digitales y en la integración de la conectividad a la vida de miles de millones de personas.
La investigación identifica a Singapur, el Reino Unido, Nueva Zelandia,Emiratos Árabes Unidos, Estonia, Hong Kong, Japón e Israel como las élites digitales, caracterizados por los altos niveles de desarrollo digital y la rápida tasa de evolución digital. Con el ímpetu y la innovación de su lado, estos mercados “stand out” ejemplifican el punto óptimo de avance y crecimiento futuro.
Con casi la mitad de la población mundial en línea, la investigación mapea los desarrollos de 60 países, demostrando su competitividad y potencial de mercado para el futuro crecimiento económico digital. El Índice mide cuatro motores claves y 170 indicadores únicos para representar gráficamente el respectivo curso de cada país:
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Oferta (o acceso a internet e infraestructura)
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Demanda de tecnologías digitales por los consumidores
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Ambiente institucional (políticas gubernamentales/leyes y recursos)
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Innovación (inversiones en I&D y start-ups digitales, etc.)
Las empresas, los gobiernos y la sociedad civil están trabajando para poner a todos en línea, al tiempo que también garantizan la seguridad de la infraestructura digital. El informe presenta una forma para evaluar la “confianza” digital, así como el estado y ritmo de la evolución digital con ejemplos del mundo, dándoles a los países la oportunidad de aprender los unos de los otros para fomentar su avance.
“La adopción, la calidad de la infraestructura digital y de las instituciones, así como la innovación forman colectivamente la competitividad digital de un país, pero los gobiernos también tienen un rol clave. El informe también determinó que la confianza de los consumidores en las tecnologías digitales se correlaciona con la competitividad digital”, señaló Bhaskar Chakravorti, decano asociado sénior de International Business & Finance de The Fletcher School de Tufts University, y director ejecutivo fundador de Fletcher’s Institute for Business in the Global Context.
Los hallazgos
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Según sus puntuaciones de evolución digital global, Noruega, Suecia, Suiza, Dinamarca, Finlandia, Singapur, Corea del Sur, el Reino Unido, Hong Kong, y Estados Unidos conforman la lista de las principales diez economías digitales avanzadas, pero dado el actual ritmo de innovación y cambio, ser una economía digital avanzada hoy en día no garantiza el estatus de mañana. Cuán abiertos y comprensivos sean ante la innovación ayudará a determinar su potencial de crecimiento futuro.
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Combinando el ritmo y el estado del avance digital, la investigación clasificó los mercados en cuatro categorías distintas:
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Stand Out (Destacados) – Singapur, Reino Unido, Nueva Zelanda, Emiratos Árabes Unidos, Estonia, Hong Kong, Japón, e Israel demuestran altos niveles de desarrollo digital mientras siguen a la cabeza de la innovación y el nuevo crecimiento.
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Stall Out (Estancados) – Muchos países desarrollados como en Europa Occidental, los países nórdicos, Australia y Corea del Sur tienen una historia de sólido crecimiento, pero su ímpetu se va reduciendo. Sin más innovaciones, corren el riesgo de quedar rezagados.
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Break Out (Emergentes) – Aunque tienen niveles absolutos relativamente bajos de avance digital, estos países demuestran tener ímpetu más rápido, están preparados para el crecimiento y son atractivos para los inversionistas. China, Kenia, Rusia, La India, Malasia, Filipinas, Indonesia, Brasil, Colombia, Chile y México presentan un potencial en surgimiento.
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De cuidado (Atención) – Países como Sudáfrica, Perú, Egipto, Grecia y Pakistán se enfrentan a importantes desafíos, constreñidos por los bajos niveles de avance digital y por un ritmo lento de crecimiento.
“Todos sabemos que la tecnología puede hacer más para mejorar las economías y hacer de nuestras vidas algo mejor, pero solo se puede lograr el crecimiento si todos tienen confianza en el ecosistema en desarrollo”, indicó Ajay Bhalla, presidente, Riesgo y Seguridad Empresarial Global de Mastercard. “En nuestra búsqueda de un mundo verdaderamente conectado, la confianza y la seguridad son críticos para un desarrollo digital exitoso”.
Lo nuevo este año: El factor confianza
Hasta la fecha, la confianza digital ha demostrado ser algo difícil de entender, sin mencionar su medición, pero sigue siendo una piedra angular de la economía digital global. Como un nuevo elemento de este informe 2017, el equipo de investigación de The Fletcher School analizó 42 de los 60 países del Índice con respecto a cuatro dimensiones clave: comportamiento, actitudes, ambiente, y experiencia, a fin de entender el estado de la confianza digital. Algunos de los hallazgos son:
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China, Suiza, Singapur, y los países nórdicos tienen buenas puntuaciones en las diferentes métricas, pero por motivos ampliamente diferentes.
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El consumidor chino es un caso aparte cuando se trata de demostrar el comportamiento de un usuario paciente ante la fricción, como velocidades lentas de internet.
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Los estados de Europa Occidental y Europa del Norte lideran las puntuaciones de experiencia y ambiente de confianza digital, lo que refleja inversiones en sólidas medidas de seguridad, privacidad y responsabilidad, así como en la reducción de la fricción.
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En general, la investigación muestra que en aquellos países en los que la puntuación del ímpetu fue mayor, los consumidores fueron @más tolerantes a la fricción en sus interacciones y transacciones digitales diarias, lo que sugiere que el ímpetu puede ser un factor vital para entender el comportamiento y la confianza de los consumidores.
Además, los gobiernos y las empresas son considerados garantes de la confianza, y tienen la tarea de facilitar la confianza entre sus ciudadanos y consumidores. Los hallazgos demuestran que la confianza es crítica para la competitividad digital, y que los países solo pueden llegar hasta allí sin ella.


