Por Edson Vittoriano – Director en Cloud Security Alliance
Hace un par de semanas arrestaron a un joven «Ingeniero Informático» imputado por varios delitos asociados a sus conocimientos profesionales. En las redes sociales, hubo muchos comentarios, pero el tema de fondo, en mi opinión, no generó el suficiente debate en un rubro que a la luz del día condena estas conductas, pero que las celebra en el fuero íntimo y lucra, en ocasiones obscenamente, con ellas.
Este año ha sido prolífico para todo lo «ciber» y cualquier cosa que huela a «hacker». Sin embargo, la imagen “romántica” del paladín encarcelado por sus ansias libertarias anti sistémicas o su desinteresada cruzada personal por mejorar la seguridad nacional, no parece haber sufrido grandes zozobras. De hecho, es posible que algunos hasta lo consideren un hito dentro de su carrera. En los 90, un colega me comentaba con orgullo que el FBI lo tenía en una lista. Si señores, esto no comenzó con esta generación. Y tampoco con la mía. Ahora entiendo lo desagradable que debo haber resultado para los especialistas de la época pontificando desde la más supina inexperiencia.
En 1994, como parte del Centro de Alumnos de mi carrera, tuve una larga conversación con el Director en ejercicio. Pensando en el futuro, le planteé la inclusión de un código o compromiso del ejercicio ético de la profesión. Omitiré los detalles de su respuesta. Baste con señalar que la visión no prosperó. Esto no era, ni es distinto en ninguna otra casa de estudios chilena que yo conozca. Aunque si es normal en otras especialidades como la Medicina y las Leyes.
Lo más cercano que tenemos a un compromiso formal de ejercicio ético son los códigos vinculados a certificaciones profesionales. Dichos códigos, en su mayoría suscritos frente asociaciones internacionales, son considerados un mero trámite por muchos colegas e incluso conozco a quien se burla por cumplir algo que nadie supervisa.
Y los profesionales chilenos, participamos medianamente, no empoderamos a alguna de estas organizaciones mediante un apoyo masivo y decidido, ni hablar de una cuota. Mucho menos existe la alternativa de abocarnos a la creación de un referente nacional que ejerza su labor de modo independiente. De este modo, nuestros escasos referentes se limitan a minúsculos grupos con poca fuerza real, que se degradan en círculos cerrados o transitan hacia otro tipo de intereses.
Así las cosas, planteo una pregunta: ¿Si médicos y abogados comprometen el cumplimiento de un código de prácticas, no deberíamos los profesionales de la tecnología suscribir uno para realzar el ejercicio ético de la profesión?


![[Opinión] Hacker ¿Ético?](https://www.trendtic.cl/wp-content/uploads/2018/09/anonymous-1024x415.jpg)