Por Regina Ortiz, Customer Design Engagement Leader para SAP South LAC
Innovar en las organizaciones, sean estas instituciones públicas o privadas, y pensando en impactar tanto sus procesos internos como a sus públicos objetivos, requiere de un trabajo que se ha tornado cada día más complejo, y que, no sólo responde a la incorporación de una nueva tecnología.
La metodología es una parte fundamental del proceso. Esto lo he descubierto desde la práctica, a través de una iniciativa en la que me toca participar desde hace unos años: un concurso anual de innovación, donde invitamos a algunos de sus clientes a explorar cómo mejorar sus procesos aplicando herramientas disruptivas como Machine Learning, Blockchain o Internet of Things, entre otros. Durante un mes, explorando por qué el caso es importante, sus barreras y desafíos, visitamos, incluso, las instalaciones de la organización, para entender de primera mano la experiencia de las personas que lo protagonizan.
El resultado es, de acuerdo a la propia experiencia de quienes han participado, inspirador. No solo se llevan una solución de alta calidad, validada técnicamente, y que utiliza diversas tecnologías, sino lo más importante: una metodología para innovar.
En la última versión del concurso en Latinoamérica, conocimos cinco organizaciones líderes en sus sectores: Uno de los retailers más grandes de Brasil explorando la posibilidad de usar face recognition para el pago en sus tiendas; una empresa líder en la producción de acero en Centroamérica explorando una solución que usa conducción eléctrica y reconocimiento de imágenes para poder estimar cuánto material reciclable viene en cada paquete entregado por sus proveedores y así pagar de acuerdo a lo realmente útil para su proceso; un hospital en Argentina que quiere ser más asertivo en sus consultas usando una solución que le permita conocer mejor a su paciente, integrando su historia clínica, con toda la información a la mano para evaluar la evolución de su patología y ofrecer el mejor tratamiento en base a las guías médicas y a su experiencia; una compañía de máquinas eléctricas para jardines que quiere usar mapas para reconocimiento de imágenes de cada casa y así lanzar campañas personalizadas de acuerdo al tipo de vegetación que tiene cada jardín; y, una caja de compensación en Colombia que quiere usar telemedicina para hacer interconsultas con especialistas sin tener que esperar semanas por una cita disponible y así tratar su enfermedad oportunamente.
En estos cinco casos, lo que hace que realmente una solución de tecnología disruptiva sea adoptada, es que se haya usado una metodología que permita entender el desafío y que agregue valor al negocio, y quizás lo más relevante, ser empáticos con la experiencia del usuario. Considerar una metodología integral de innovación basada en Design Thinking, puede ser una de las alternativas.
Conozco más casos que han optado este camino y que los ha motivado a probar soluciones para mejorar sus procesos. Sigamos innovando y generemos cambios usando la tecnología. El llamado es a atreverse a explorar experiencias que pueden servir de inspiración.


