Tras el paso de la pandemia, la digitalización de las aulas de clases se aceleró de manera forzosa y a niveles nunca antes vistos, sin embargo, a pesar de la vuelta a la presencialidad, en la Universidad Diego Portales se busca utilizar y fortalecer este impulso al desarrollo tecnológico y transformarlo en una herramienta para atender de manera más eficiente las experiencias con sus estudiantes.
En la entrevista realizada por el director de TrendTIC, Pablo Antillanca a través de las plataformas de TrendTIC LIVE, Álvaro Gómez Rubio, Líder Agile de la Universidad Diego Portales habló acerca de cómo ha sido la transformación hacia una educación híbrida y conversó detalles sobre el nuevo proyecto de disrupción digital que tiene esta casa privada de educación superior chilena en el desarrollo e implementación de la analítica prescriptiva y la inteligencia artificial para influir en la toma de decisiones dentro de la universidad.
Esto último, según cuenta el jefe de Desarrollo y Consultoría UDP, con el objetivo de apoyar a sus estudiantes por medio de proyecciones que podrían predecir la deserción estudiantil según el rendimiento académico de cada alumno.
—¿Cuáles fueron las dificultades más fuertes que encontraron para tener todo el sistema interconectado y funcionando?
—La universidad de alguna manera lo que está viviendo es producto, por una parte, de una planificación estratégica bien armada, pero también producto de la circunstancia. Nosotros habíamos armado un plan estratégico digital UDP basado en cinco pilares, que llevaba casi tres años en desarrollo y pretendíamos que fuera nuestro plan digital en los siguientes cuatro o cinco años. Estamos hablando del tema móvil, de ERP, CRM, robot, etcétera, un montón de cosas que nos iban a ayudar en automatizar el campus y mejorar la operación de la universidad. Y vino primero el estallido social y después la pandemia. Y eso fue un terremoto en general para todo el ecosistema de la educación superior a nivel mundial porque obligó a acelerar una serie de transformaciones que estaban planificadas, nos puso un montón de problemáticas y de escenarios que no habíamos tenido nunca, y nosotros vimos en ellos una oportunidad.
El equipo de informática de la Universidad Diego Portales estuvo súper a la altura. Ellos asumieron el reto y se aceleraron todos los programas de tecnologización del campus, como, por ejemplo, las aulas virtuales y la enseñanza híbrida. La pandemia aceleró esto, nos puso algunos problemas presupuestarios, por cierto, porque no todo estaba previsto para el mismo año y sin embargo hubo que hacerlo todo. La universidad hizo un tremendo esfuerzo en cosas como préstamos de computadores a estudiantes que no tenían. La brecha digital de los estudiantes se notó, fue impresionante, no todos tenían computadores, no todos tienen celular, no todos tienen internet en sus casas. Entonces hubo que entregarles un BAM, una banda ancha móvil y entregarles computadores.
—Y una vez decidida la estrategia, ¿cómo fue su implementación y a qué desafío se enfrentaron al momento de aplicarla?
—Esto es un trabajo en equipo, aquí somos un montón de gente la que participamos, desde distintas áreas y distintas labores. Pero en general, yo creo que el primer problema es la urgencia porque hay que hacer todo de una forma muy rápida. Piensa tú, por ejemplo, que conseguir computadores tampoco es fácil cuando está todo el mundo demandando computadores porque todos se fueron a remoto.
También tenemos a nuestro eterno compañero, triste compañero, en este tipo de cosas que es la resistencia al cambio. Es algo que siempre existe, cierto. No todo el mundo asume estos desafíos de la misma manera, no para todo el mundo es cómodo. Entonces hay que empujar a las comunidades, ayudar a los profesores a capacitarse, etcétera. Fue en general, una cosa a nivel global. Los estudiantes también se resistieron bastante a las clases virtuales. Por mil razones, algunas súper atendibles, estaba el tema de la salud mental, otros decían que no se podían concentrar en sus casas o que no tenían espacios para estudiar tranquilos en sus hogares. Entonces el tema es que hay que ayudar y apoyar a las comunidades en un montón de aspectos que no necesariamente son técnicos.
—¿Los alumnos están percibiendo esta transformación?
—Esa es una pregunta complicada, es bien complejo… yo siento que el estudiante está percibiendo cambios. No sé si los cambios están a la velocidad que ellos esperan, porque tú sabes que esta es una generación acostumbrada a lo instantáneo, a todo lo rápido y no siempre se puede. Por supuesto que los estudiantes hoy día tienen una visión crítica por naturaleza. Son bien criticones, y siempre nos dicen qué cosas podemos mejorar. Nosotros tratamos de tener mucho patio, tratamos de estar siempre ahí, encuestando, entrevistando, conversando con ellos y levantando un poco sus dolores. Y en base a eso, nosotros vamos armando las iniciativas en el corto plazo. Pero sí, yo creo que ellos han sentido que la cosa está al menos en vías de mejora.
—De alguna manera la digitalización en los campos universitarios viene desde cuando yo era estudiante en una universidad a finales de los 90, donde, por ejemplo, teníamos las notas en digital. Pero cuando hablamos de campo inteligente, ¿hacia dónde están apuntando? ¿Qué es lo que se ve en definitiva?
—Aquí hay que entender primero qué significa que la universidad tenga un proyecto de transformación digital. Transformación digital no es sencillamente llevar a un sistema o a digital algo que se está haciendo manualmente. Esa no es la idea. Aquí, por ejemplo, en el concepto de transformación digital entra a jugar un elemento fundamental que es la disrupción, las tecnologías disruptivas. Es decir, incorporar tecnología nueva para hacer algo de una manera absolutamente distinta a lo que se hacía de una forma durante mucho tiempo. Entonces, la universidad propuso varios objetivos a largo plazo. El primero, el más inmediato, es mejorar la experiencia digital. Pero también la universidad tiene una pega hacia adentro. Y tiene que ver, por ejemplo, con transformarnos eventualmente en una universidad “Data Driven”, es decir, donde las decisiones se tomen basadas en datos. Y no solo en intuiciones o en tendencia. Y eso es una pega gigantesca, muy difícil porque las instituciones generan mucha información, muchos datos estructurados. Pero también hay mucha información que no está estructurada, que anda dando vueltas por ahí en las redes sociales, en los Excel de ciertas personas o en otros documentos. Entonces, la universidad tomó esa decisión y estaremos, este año ya a darle con más fuerza.
Hay un plan para el desarrollo de toda una iniciativa de analítica y de inteligencia artificial para la toma de decisiones. Esto es un proyecto transversal de toda la universidad, no solo del equipo de informática. Entonces, la idea es encontrar estas fuentes de datos, tratarla o definir cuáles son los objetivos, qué cosas queremos saber, qué tipo de decisiones queremos tomar. Porque no es lo mismo tener datos que información. Hoy tenemos muchos datos. Lo primero es transformarlo en información, en algo que tenga algún valor. Y pasar a tomar decisiones, pasar a los datos, después empezar a poder predecir comportamientos y después, en el largo plazo, a lo que se llama la analítica prescriptiva. Es decir, qué tenemos que hacer para que no ocurran ciertas cosas, para evitar ciertos temas.
—¿Y cómo has visto el apoyo de esta transformación en el ecosistema? ¿Ves que hay suficientes proveedores?, ¿los proveedores te están apoyando? ¿La industria de alguna manera reaccionó adecuadamente?
—Yo separaría en dos partes el tema del ecosistema. Por una parte, están aquellos proveedores o aquellas necesidades que son más o menos estándar. Los proveedores de infraestructura, los computadores, las redes, los data centers, las consultorías en SAP o los temas de desarrollo. En ese sentido, la industria en Chile es bastante madura. Hay suficientes proveedores, hay para todos los gustos, para todos los precios, para todas las necesidades. Pero hay un segundo mundo que tiene que ver justamente con lo que yo te hablaba, con la disrupción., donde entra el mundo de la nube, el mundo de la agilidad. Todas estas cosas que se venían hablando antes de la pandemia y que producto de la de esta se aceleraron. Yo creo que ahí la industria chilena, en general, está un poco al debe. Falta un poco de especialización, falta un poco de oferta. Nosotros tuvimos la suerte de contar con proveedores bastante buenos que teníamos desde antes de que esto ocurriera. Los habíamos encontrado previo a la pandemia y funcionaron súper bien. También tengo que dar el agradecimiento público porque se portaron a la altura de las circunstancias, nos apoyaron, nos ayudaron y, de hecho, hasta el día de hoy siguen siendo nuestros partners. Es súper importante para la universidad tener partners, no solo proveedores, puede ser sutil la diferencia, pero son proveedores que se la juegan.
Por ejemplo, cuando uno está en un plan de transformación, no lo puedes hacer solo, es imposible tener todos los skills, por ejemplo, cuando tomamos la decisión de irnos a la nube de Azure de Microsoft, tuvimos que asesorarnos con gente de Axity, de mismo Microsoft que nos ayudaron un montón.
—¿Y qué están pensando de cara a la tecnología para adelante?
—Las universidades tienen dos grandes mundos en términos educacionales. El mundo del pregrado y el mundo del postgrado. El mundo del postgrado tiene una dinámica distinta. Cualquier persona hoy día podría tomar un diplomado o un MBA en línea en alguna universidad norteamericana o europea. Eso muestra un poco que la dinámica de postgrado se ha digitalizado mucho más rápido. Entonces, nosotros también queremos ir por ese camino. Y por el lado del pregrado, hay dos cosas. Está el tema de los servicios digitales, mejorar la oferta de servicios digitales más transaccional, pero también tener servicios de valor o elementos de valor agregados, por ejemplo, basados en la analítica. Digamos, predicción de la deserción estudiantil, del rendimiento académico para apoyar a los cabros antes de que tengan problemas. Por ejemplo, ese tipo de cosas son las que vienen, yo creo en el corto plazo que tienen relación con este mundo de la disrupción digital.
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