- El 90% de los ataques dirigidos a pequeñas empresas son fraudulentos y maliciosos. Los expertos de Norton comparten cómo pueden protegerse los propietarios de pequeñas empresas.
Latam, 20 de noviembre de 2024 – Con el crecimiento de las interacciones digitales y la digitalización, las pequeñas empresas en América Latina son cada vez más vulnerables a las amenazas cibernéticas. Expertos de Norton, advierten que las pequeñas empresas a menudo carecen de la infraestructura de seguridad necesaria para protegerse contra ataques sofisticados y, por lo tanto, las consideran blancos fáciles de estafas y fraudes.
Según una encuesta de Gen, el 90% de los ciberataques dirigidos a pequeñas empresas son fraudulentos y de malvertising. Entre las amenazas más peligrosas también se encuentra el ransomware, que sigue siendo un reto importante para las pequeñas empresas. Entre los sectores más afectados se encuentran: la salud, las finanzas y el comercio minorista, que manejan grandes volúmenes de datos sensibles, como información personal, financiera y sanitaria.
«Las pequeñas empresas son las más vulnerables, porque a menudo carecen de los mismos recursos de seguridad que las grandes corporaciones», dijo Iskander Sánchez-Rola, Director de Innovación de Norton. «El impacto de una brecha en las pequeñas empresas puede ser catastrófico, dando lugar a importantes pérdidas financieras, daños a la reputación y complicaciones legales de las que puede ser difícil recuperarse.»
Iskander Sánchez-Rola aclara que las pequeñas empresas pueden enfrentarse no solo a ataques directos, como el robo de datos, sino también a la exposición de sus credenciales en la web oscura, donde la información sensible, como nombres, números de tarjetas de crédito e incluso datos sanitarios de los clientes, puede venderse a ciberdelincuentes, lo que puede aumentar el riesgo de fraude financiero y robo de identidad de la empresa.
El ransomware: Un peligro inmediato
Una de las amenazas más graves para las pequeñas empresas es el ransomware, utilizado por agentes maliciosos para secuestrar datos vitales de la empresa y exigir un rescate para liberarlos.
«A menudo, los datos pueden recuperarse sin coste alguno si la empresa toma las medidas adecuadas. Sin embargo, la mejor defensa contra el ransomware es la prevención. La concienciación continua de los empleados sobre la seguridad digital es esencial para proteger los datos de la empresa y de los clientes, ya que la falta de conocimiento puede ser aprovechada por los ciberdelincuentes», afirma Iskander Sánchez-Rola.
La falta de hábitos sencillos, como el uso de VPN y navegadores seguros, hace que las pequeñas empresas sean más vulnerables a los ciberdelincuentes, exponiendo datos sensibles como la propiedad intelectual (patentes, diseños y estrategias), información financiera, transacciones bancarias, registros contables e incluso credenciales de acceso, como los nombres de usuario y contraseñas de los empleados.
