• Mientras el mercado chileno de software como servicio (SaaS) supera los USD 600 millones y triplicará su tamaño al 2030, proliferan casos de plagio de código, uso indebido de marcas y contratos mal diseñados.
  • El desafío ya no es solo tecnológico, sino legal: proteger las creaciones digitales para que startups y empresas puedan crecer sin frenos.

LATAM, 28 de agosto de 2025.- Una healthtech chilena vio cómo un competidor compraba palabras clave con su marca en Google Ads para desviar tráfico hacia su propia oferta. En la minería, un proveedor descubrió que, tras una demo comercial, parte de su código había sido replicado sin autorización. Ambos episodios llegaron a tribunales y revelan un problema creciente: mientras la industria del software crece en ventas y proyección, su protección legal sigue siendo una deuda pendiente.

El mercado chileno de Software como Servicio (SaaS) fue valorado en USD 608 millones en 2023 y se proyecta que alcanzará los USD 1.573 millones para 2030, con una tasa de crecimiento anual del 12,86% entre 2024 y 2030, según Verified Market Research. Sin embargo, el boom tecnológico convive con vacíos contractuales y marcos jurídicos obsoletos que afectan a startups y empresas en plena expansión.

“El mayor riesgo para un software no es el hacker, es el mal contrato”, advierte el abogado, en donde blindar legalmente el software, las marcas y licencias en Chile como en Latinoamérica son clave, ya que se transforma lo intangible en un activo seguro.

Contratos que valen más que el código

La protección legal del software en Chile se encuentra bajo la Ley 17.336, que lo reconoce como “programa computacional”. Si bien la protección nace con la creación del código, en la práctica los tribunales y organismos públicos suelen exigir registros formales en el Departamento de Derechos Intelectuales (DDI) para acreditar la titularidad. Ese paso, sumado a contratos y licencias bien diseñados, puede marcar la diferencia entre monetizar una innovación o perderla en un litigio.

“Vemos equipos que entregan productos sin definir la titularidad del código, sin cesiones claras ni compliance de open source. Ese desorden se convierte después en conflictos de propiedad, bloqueos comerciales y alertas en auditorías de inversión”, explica el abogado.

El profesional señala la importancia de la prevención, el saneamiento jurídico y la litigación estratégica, lo que en la práctica significa diseñar licencias, acuerdos de confidencialidad y acompañar expansiones internacionales bajo sistemas como Madrid (para marcas) o PCT (para patentes).

Educación para evitar juicios: “Cada línea de código debe tener un dueño claro y trazabilidad contractual. Cuando eso está resuelto, se abren puertas: cierran ventas B2B, avanzan integraciones y se alivianan las auditorías en procesos de inversión o compra”, resume von Marttens.

El desafío, en definitiva, es que las startups y empresas tecnológicas de Chile y la región puedan crecer, exportar y atraer capital sin que los vacíos legales se conviertan en freno.

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