- Durante 2025, la articulación entre ciencia y marcos regulatorios modernos fortaleció el desarrollo de la biotecnología agrícola a nivel global.
- Cabe destacar en como se han consolidado herramientas como la edición genética, el avance hacia políticas públicas que permiten que la innovación llegue de manera efectiva al sector productivo y a los consumidores, y la posición estratégica de Chile como plataforma de investigación, desarrollo y multiplicación de semillas biotecnológicas.
Chile, 28 de enero de 2026.- El año 2025 marcó un punto de inflexión para la biotecnología agrícola a nivel global. Avances científicos concretos, marcos regulatorios más modernos y la llegada de nuevos productos al mercado consolidaron a los cultivos genéticamente modificados (OGM, popularmente conocidos como transgénicos) y a los desarrollados mediante nuevas técnicas de mejoramiento (NBT), como la edición genética, como herramientas clave para enfrentar el cambio climático, fortalecer la seguridad alimentaria y mejorar la sostenibilidad de los sistemas productivos.
Durante el año recién pasado se profundizó una tendencia clara: los países están transitando desde el debate teórico hacia la implementación efectiva de políticas públicas que permiten que la innovación científica llegue al campo y a los consumidores.
“En 2025 vimos cómo la edición genética dejó de ser solo una promesa científica para transformarse en soluciones reales, reguladas y con impacto productivo. Este avance es clave para la competitividad agrícola y para la adaptación al cambio climático”, señaló el Dr. Miguel Ángel Sánchez, Director Ejecutivo de ChileBio.
Hitos que marcaron el año
Entre los principales avances de 2025 se cuentan:
- Mayor claridad regulatoria a nivel internacional, con países que actualizaron o implementaron marcos específicos para la edición genética, diferenciándola de los OGM tradicionales y reduciendo la incertidumbre para la investigación y la inversión. La Unión Europea llegó a un acuerdo histórico para avanzar en el uso de la edición genética en la agricultura y alimentación, e Inglaterra implementó una ley favorable al uso de cultivos editados.
- Nuevos desarrollos científicos, orientados a la tolerancia al estrés hídrico, la resistencia a plagas y enfermedades y las mejoras nutricionales, tanto mediante transgénesis como mediante edición génica. Entre muchos ejemplos, se avanzó en arroz editado tolerante al calor con aumento de productividad de hasta 273% a 40°C; se inició la comercialización de bananas editadas que se oxidan más lentamente, reduciendo el desperdicio de alimentos; se avanzó en maní editado que no causa alergias; el trigo transgénico HB4, tolerante a la sequía, desarrollado en Argentina, dio un paso clave para su adopción en EE.UU., y; se iniciaron ensayos clínicos con tomates editados genéticamente para combatir la deficiencia de vitamina D
- Creciente alineación entre ciencia, regulación y mercado, lo que acelera los tiempos de adopción y maximiza el impacto de la innovación.
Chile: una oportunidad estratégica
En este contexto, Chile mantiene una posición estratégica como plataforma global de investigación, desarrollo y multiplicación de semillas biotecnológicas. La experiencia regulatoria acumulada, el capital humano avanzado y la inserción internacional del país permiten proyectar un rol aún más relevante en la cadena global de innovación agrícola.
“Chile tiene todas las condiciones para consolidarse como un hub de innovación en semillas y biotecnología agrícola. Para ello, es clave seguir modernizando los marcos regulatorios, entregar certeza jurídica y facilitar que la ciencia se traduzca en desarrollo productivo”, agregó el Dr. Sánchez.
Mirando en este 2026
De cara a 2026, el desafío está en profundizar esta convergencia entre ciencia, regulación y mercado, fortaleciendo la confianza pública, impulsando la innovación local y atrayendo nuevas inversiones. La biotecnología agrícola seguirá siendo un pilar fundamental para una agricultura más resiliente, sostenible y competitiva.



