- Néstor Leal, presidente Asociación de Marketing Digital y Data.
Cada 28 de enero, el Día Internacional de la Protección de Datos Personales, es un día que nos invita a reflexionar sobre un activo que hoy es central para el desarrollo económico, la innovación y la confianza: los datos. En un mundo cada vez más digital, donde las decisiones de negocio, las estrategias de marketing y la personalización de servicios se basan en información, el manejo responsable de los datos personales ya no es una opción, sino una obligación ética, legal y estratégica.
Chile está dando un paso decisivo en esta materia. A partir del 1 de diciembre, comenzará a regir la nueva Ley de Protección de Datos Personales, una normativa largamente esperada que eleva los estándares éticos, fortalece los derechos de las personas y establece mayores exigencias para las organizaciones públicas y privadas. Este nuevo marco regulatorio, junto con sancionar malas prácticas, busca promover una cultura de respeto, transparencia y buen gobierno de los datos.
Para las empresas el desafío es prepararse con anticipación, ya que cumplir la ley no se reduce a ajustes formales o a la actualización de políticas de privacidad en un sitio web. Va mucho más allá, implica revisar procesos internos, mapear los flujos de datos personales, definir responsabilidades, gestionar la ciberseguridad, capacitar a los equipos y asegurar que el uso de la información sea coherente con el consentimiento otorgado por las personas y con los fines declarados.
En este contexto, la protección de datos debe ser entendida como parte del negocio. Tengo la certeza que aquellas organizaciones que integren el cumplimiento normativo a su estrategia, que adopten principios como la minimización de datos, la responsabilidad proactiva y la privacidad desde el diseño reducirán sus riesgos legales y reputacionales, y también construirán relaciones de mayor confianza con clientes, colaboradores y ciudadanía.
Para lograrlo, el liderazgo corporativo es clave, y por ellos los directorios y las altas gerencias deben asumir la protección de datos como un tema de gobernanza, al mismo nivel que el cumplimiento regulatorio, la sostenibilidad o la ética empresarial. La pregunta ya no es si la empresa trata datos personales, sino cómo lo hace y con qué estándares.



