• En un contexto donde la jornada laboral en Chile se está reduciendo gradualmente y las expectativas de equilibrio vida-trabajo crecen, la administración del tiempo se transforma en un factor clave para combinar cumplimiento normativo, productividad y bienestar de los equipos.

Santiago, Chile – 24 de febrero, 2026 – La gestión del tiempo laboral ya no es un proceso meramente administrativo. A nivel global, reciente estudio de expertos, ha identificado que las organizaciones están evolucionando desde modelos rígidos de control horario hacia enfoques más estratégicos, donde la planificación del tiempo impacta directamente en productividad, experiencia del colaborador y cumplimiento. En Chile, esta tendencia adquiere especial relevancia, ya que las empresas operan en un entorno en evolución, donde la organización de las jornadas debe adaptarse tanto a nuevas exigencias regulatorias como a cambios en las expectativas de los trabajadores.

Uno de los hitos relevantes de este proceso es la reducción progresiva de la jornada laboral, que contempla una nueva etapa el 26 de abril de 2026, cuando el límite legal bajará a 42 horas semanales. Este ajuste implica que las organizaciones deberán seguir afinando sus esquemas de planificación, control de asistencia y distribución de turnos.

“La gestión del tiempo laboral está dejando de ser una tarea administrativa para convertirse en un pilar estratégico de gestión del capital humano. En mercados como Chile, donde las jornadas están siendo reformadas y los trabajadores demandan mayor equilibrio entre vida personal y profesional, las organizaciones que integran gestión de tiempo, cumplimiento y nómina con datos en tiempo real son las mejor posicionadas para impulsar productividad y bienestar de sus equipos.” — Karem Fonseca, Sr Manager HR de ADP.

Tal como muestran las tendencias globales analizadas por ADP Research, la reducción de jornada trae consigo desafíos de cumplimiento normativo y planificación operativa. Para las organizaciones, contar con procesos automatizados y datos actualizados en tiempo real permite reducir errores, anticipar desviaciones y asegurar que el cálculo de remuneraciones se mantenga alineado con la normativa vigente. Esto contribuye a una gestión más segura, transparente y sostenible en el tiempo.

Además, estas transformaciones no solo responden a ajustes legales, sino también a expectativas más amplias de la fuerza laboral. Las personas valoran cada vez más la flexibilidad y el equilibrio entre sus responsabilidades personales y laborales, lo que impulsa a las empresas a repensar cómo estructuran las jornadas y los acuerdos internos. Implementar esquemas flexibles sin herramientas adecuadas puede generar desorden y desigualdades internas; con un enfoque integrado, en cambio, se promueve una experiencia laboral más positiva y coherente.

En el mediano plazo, este proceso culminará con la llegada al nuevo estándar de 40 horas semanales, previsto para abril de 2028, consolidando así uno de los cambios laborales más relevantes de los últimos años en el país.

Este avance también sitúa a Chile en línea con una conversación que se está dando en distintos mercados de América Latina, donde los temas de jornada, flexibilidad y bienestar laboral están ganando espacio en la agenda pública y empresarial. Aunque los ritmos y marcos regulatorios varían entre países, la tendencia regional apunta a organizaciones que necesitan gestionar el tiempo de trabajo con mayor precisión, transparencia y capacidad de adaptación frente a nuevas normativas y expectativas de las personas.

Asimismo, cuando la gestión del tiempo está integrada con nómina y otros procesos de personas, las organizaciones acceden a una visión más holística de su fuerza laboral. Esto permite analizar tendencias, tomar decisiones informadas sobre dotación y distribución de turnos, y alinear objetivos de negocio con las necesidades de las personas.

En síntesis, al igual que en otros mercados donde ADP ha observado una transformación en la forma de gestionar el tiempo de trabajo, en el Chile actual administrar el tiempo laboral implica mucho más que controlar asistencia. Requiere una visión estratégica que articule cumplimiento, eficiencia y bienestar. Las organizaciones que logren integrar estas dimensiones estarán mejor preparadas para enfrentar cambios regulatorios y responder a las expectativas de un mercado laboral en transformación.

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