Con la implementación del proyecto Tiempos de Espera Interoperable, impulsado por el Ministerio de Salud, las interconsultas generadas en Atención Primaria de Salud (APS) se integran en tiempo real a los sistemas de los hospitales y al repositorio del Minsal, permitiendo una gestión más eficiente, transparente y basada en datos reales de la demanda de especialidades. Para apoyar este proceso, Rayen Salud ha implementado esta interoperabilidad en diversos servicios de salud del país, acompañando a los equipos locales en la adopción de los estándares definidos a nivel nacional.  

La gestión de los tiempos de espera en salud dio un paso clave con la publicación de la normativa de Tiempos de Espera Interoperable, en 2024, que definió cómo los establecimientos de Atención Primaria y los hospitales deben intercambiar información para la consulta de nuevas especialidades. La aplicación de estos lineamientos, basada en estándares comunes, avanza de forma gradual en los servicios de salud del país.

Desde la perspectiva de los usuarios, esta interoperabilidad genera beneficios concretos.

Los pacientes que reciben una interconsulta en APS ya no salen únicamente con un documento impreso, sino con información clara sobre el establecimiento que dará respuesta a su problema de salud y con la posibilidad de hacer seguimiento a su solicitud.

A través de una aplicación impulsada por el Ministerio de Salud, pueden consultar en qué estado se encuentra su interconsulta -si fue revisada, priorizada o agendada-, reduciendo la incertidumbre que históricamente ha caracterizado los tiempos de espera.

A su vez, para los equipos clínicos y de gestión, contar con información integrada y en tiempo real sobre la demanda efectiva de interconsultas permite una mejor planificación de recursos, como la asignación de horas de especialistas, fortaleciendo la toma de decisiones y la transparencia del sistema.

Esta iniciativa no solo estableció la obligatoriedad de avanzar en interoperabilidad, sino que también incorporó una guía de implementación que definió cómo debía llevarse a cabo este proceso a nivel nacional. Para ello, se adoptó un estándar común de intercambio de información, HL7 FHIR R4, cuya aplicación ha requerido un trabajo sostenido de más de un año en los distintos servicios de salud, con ritmos de avance disímiles según el territorio.

En este proceso, Rayen Salud ha tenido un rol activo y articulador, impulsando la interoperabilidad desde distintos frentes: participando en el comité técnico del capítulo chileno de HL7, colaborando directamente con el Ministerio de Salud en los planes de implementación, y acompañando a los servicios de salud en la adopción de los estándares definidos.

“Gracias a este trabajo, hoy 14 servicios de salud regionales ya operan en producción con la interoperabilidad de solicitudes de interconsulta, mientras que otros 10 se encuentran en proceso de implementación, con una planificación que proyecta que todos estén interconectados durante este mes”, afirma Alberto López, Jefe Área Interoperabilidad en Rayen Salud.

Los próximos desafíos

En relación a los desafíos, López comenta que uno de los principales es entender que la interoperabilidad va mucho más allá de lo tecnológico. “Hoy en Chile no existen barreras tecnológicas para interoperar; las herramientas están disponibles. El objetivo es concebir la interoperabilidad como un proyecto transversal, que apoye la toma de decisiones y contribuya a mejorar la calidad de la atención de los pacientes”.

En esa línea, el ejecutivo complementa que la interoperabilidad es clave para gestionar de mejor forma la escasez de recursos en el sistema de salud. “Cuando contamos con información oportuna y confiable sobre la demanda real, podemos planificar mejor, asignar recursos de manera más eficiente y tomar decisiones basadas en datos. Eso beneficia tanto a los pacientes como a los equipos clínicos y directivos”, afirma.

Hasta el momento, Rayen Salud ha implementado este proyecto en 14 Servicios de Salud del país: Servicio de Salud de Arica, S.S. Tarapacá, S.S. Antofagasta, S. S. Atacama, S.S. Viña-Quillota, S.S. Metropolitano Central, S.S. Metropolitano Occidente, S.S. Metropolitano Sur, S.S. Metropolitano Sur Oriente, S.S. Ñuble, S.S. Arauco, S.S del Reloncaví, S.S. Chiloé y S.S. Magallanes.

Finalmente, subraya que este avance es solo un primer paso. “La interoperabilidad de las interconsultas es una parte pequeña de un desafío mayor: avanzar hacia la interoperabilidad de los registros clínicos a nivel país, resguardando siempre la seguridad de la información y los derechos de los pacientes”, sentencia.

Un camino que, según destaca, requiere visión de largo plazo, coordinación entre actores y un compromiso sostenido para consolidar un sistema de salud más integrado, eficiente y centrado en las personas.  

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