Por Alexis Campos, CEO en Grupotech. www.grupotech.cl

La brecha de talento en ciberseguridad no es una proyección a futuro, es un problema que las organizaciones enfrentan hoy. Según datos del reporte de ISC2 de 2023, el déficit global de profesionales en este campo supera los 3,4 millones de personas, y la cifra sigue creciendo. Mientras las amenazas digitales se multiplican, la cantidad de personas preparadas para hacerles frente no alcanza a cubrir la demanda del mercado. Para quienes están evaluando en qué área construir una carrera, este contexto no es menor.

Lo que distingue a la ciberseguridad de otras disciplinas tecnológicas es que la demanda no fluctúa con los ciclos económicos de la misma forma. Las empresas no dejan de necesitar protección digital cuando hay una crisis: al contrario, los ataques tienden a intensificarse en esos períodos, porque los actores maliciosos aprovechan la distracción organizacional. Eso se traduce en estabilidad laboral para quienes tienen formación en el área, algo que no todas las especialidades tecnológicas pueden garantizar.

Los caminos de entrada son variados. Existen programas universitarios de ingeniería en ciberseguridad y computación con menciones específicas, pero también certificaciones técnicas reconocidas internacionalmente como CompTIA Security+, Certified Ethical Hacker (CEH) o las certificaciones de ISACA, que habilitan para roles de alto nivel sin requerir necesariamente un título de cuatro años. Este es un campo donde la experiencia práctica y las certificaciones tienen un peso real en el mercado laboral, lo cual reduce significativamente la barrera de entrada para quienes quieren especializarse rápido.

Entre las áreas con mayor escasez de profesionales hoy se encuentran el hacking ético y las pruebas de penetración, la respuesta a incidentes, la seguridad en entornos cloud, y el análisis de amenazas e inteligencia. Cada una de estas especialidades tiene características propias: algunas son más técnicas y requieren dominio de programación y redes; otras tienen un componente más analítico y estratégico. Lo importante es que el abanico es amplio, y hay espacio para distintos perfiles dentro de una misma industria.

Para los jóvenes que están construyendo su trayectoria, el momento de formarse en este campo es ahora, no porque sea una tendencia pasajera, sino porque las necesidades estructurales del mercado no tienen solución inmediata. Las organizaciones que hoy no encuentran profesionales calificados seguirán buscándolos en los próximos años. Quienes lleguen al mercado con formación sólida y experiencia práctica no van a tener que convencer a nadie de su valor: el contexto lo hace por ellos.

Share.
Exit mobile version