Santiago, 11 de marzo 2026 – Horas antes de dejar su oficina en el Senado, Kenneth Pugh concedió a trendTIC lo que sería su última entrevista como parlamentario. Tras ocho años en el Congreso, el exsenador cierra un ciclo marcado por su permanente impulso a la agenda de ciberseguridad, transformación digital y gobernanza tecnológica en Chile.
Conocido dentro y fuera del país como el “cibersenador”, Pugh se convirtió durante su período legislativo en una de las voces más activas en la promoción de políticas públicas y proyectos de ley vinculados al desarrollo digital, posicionando estos temas en el debate estratégico del Estado.
En esta conversación final con trendTIC, realizada en su despacho pocas horas antes de abandonar el Senado, el exparlamentario repasa los avances institucionales alcanzados en Chile, reflexiona sobre los desafíos pendientes para consolidar un verdadero Estado digital y anticipa cómo continuará contribuyendo a estos temas desde el ámbito internacional.
Después de ocho años siendo conocido como el “cibersenador”, ¿qué balance hace de su trabajo impulsando la agenda de ciberseguridad y transformación digital?
Me voy muy contento porque el plan que me propuse lo pude cumplir, incluso más allá de lo que esperaba. Cuando partimos, prácticamente nadie hablaba de ciberseguridad en Chile.
Uno de los primeros pasos fue impulsar una moción parlamentaria que permitió establecer octubre como el Mes de la Ciberseguridad. En ese momento algunos colegas me decían que era un tema que no daba votos, pero con el tiempo se fue instalando y hoy es parte de la agenda pública.
Más allá de eso, creo que el mayor logro fue haber contribuido a construir institucionalidad digital para el país. Durante estos años se aprobaron leyes clave como la Ley Marco de Ciberseguridad, la Ley de Transformación Digital del Estado y la nueva Ley de Protección de Datos Personales.
Todas estas iniciativas forman parte de un mismo ecosistema que busca fortalecer la confianza digital, proteger la información y permitir que el Estado funcione de manera más eficiente en el entorno digital.
Si logramos implementar correctamente la ciberseguridad y la protección de datos, creo que cerca del 80% de los problemas del mundo digital ya están resueltos.
«Uno de los temas donde todavía tenemos una deuda importante es la interoperabilidad del Estado y la identidad digital«
A pesar de los avances, ¿cuáles fueron los principales obstáculos que encontró en este proceso?
Uno de los temas donde todavía tenemos una deuda importante es la interoperabilidad del Estado y la identidad digital.
La interoperabilidad no es simplemente conectar computadores o sistemas. Es un modelo mucho más complejo que involucra distintas capas: una capa técnica, una capa semántica, una capa organizacional y una capa de gobernanza.
Si esas capas no están bien definidas, el sistema completo queda débil. En algunos casos hemos construido soluciones sin tener completamente resuelta esa base, lo que hace que el sistema no funcione de manera integrada.
Por eso creo que el próximo Parlamento tendrá un rol importante en fortalecer estos proyectos y avanzar hacia un modelo más robusto de Estado digital.
¿Qué tan clave son la interoperabilidad y la gobernanza digital para avanzar hacia un verdadero Estado digital en Chile?
Es fundamental. La identidad digital robusta y la interoperabilidad son la base de un Estado digital moderno. Sin esas dos cosas es muy difícil construir el resto del sistema.
Hoy el Estado invierte más de mil millones de dólares al año en tecnologías digitales, pero muchas veces seguimos usando los computadores como máquinas de escribir. Todavía se entregan certificados en PDF para que las personas los lleven físicamente de una oficina a otra.
Eso demuestra que todavía estamos en una etapa temprana de madurez digital.
Un ejemplo interesante es lo que ocurre en el sistema de salud. Ahí existe cierto avance en interoperabilidad, por ejemplo, en el intercambio de fichas clínicas entre instituciones. Sin embargo, muchas veces se entiende la interoperabilidad solo como la conexión entre sistemas.
La interoperabilidad real implica mucho más que eso. Incluye aspectos técnicos como la seguridad y la encriptación de los datos, pero también una capa semántica que permita que los sistemas hablen el mismo lenguaje, una capa organizacional que coordine cómo se comparte la información y, finalmente, una capa de gobernanza que establezca las reglas para que todo esto funcione.
Si esas capas no están bien definidas, el sistema no funciona de manera eficiente.
Además, todavía no contamos con una gobernanza digital sólida. Se necesita una institucionalidad clara que lidere estos procesos, como ocurre en países como Estonia o Uruguay, que cuentan con agencias especializadas en transformación digital.
Chile tiene infraestructura tecnológica, talento y capacidades para avanzar, pero todavía faltan decisiones institucionales que permitan consolidar un verdadero modelo de Estado digital.
Por otro lado ¿cómo ve la relación público-privada en este ámbito?
Yo la veo en su esplendor y cada vez mejor, porque el Estado se ha dado cuenta que necesita los privados y los privados se han dado cuenta que necesitan el Estado en los temas digitales. Es decir, se y por eso siempre decimos no se compite, se colabora.
Y no es que uno sea mejor que el otro, uno más rápido que el otro. Los dos dependen, son interdependientes y esa es nuestra esencia, esa es nuestra realidad. Porque este mundo digital es nuestra vida, es todo.
Hemos construido una quinta dimensión que la creó a diferencia de las anteriores, que se crearon con la tierra, en la tierra, el mar, el aire, el espacio exterior. Bueno, el mundo digital lo creó la humanidad, el ser humano, pero no nos entendemos, entonces no lo podemos separar, somos todo lo mismo. Y ese es el gran logro de Chile, que ha sido capaz de superar muchos problemas de la política antigua, izquierdas, derecha, de viejos y jóvenes. No, aquí estamos todos metidos. Y eso ha permitido grandes acuerdos políticos. En general, no hemos tenido diferencia, hemos podido tramitar de forma racional todos estos proyectos.
«Muchos de los problemas que tenemos en el mundo físico, lo vamos a poder solucionar con apoyo de la tecnología y la confianza digital«
Y respecto al talento digital en Chile, ¿cómo ve su desarrollo?
Chile tiene mucho talento, especialmente entre los jóvenes, pero muchas veces ni siquiera sabemos que ese talento existe, porque no lo estamos buscando ni desarrollando adecuadamente.
Hoy existe una brecha importante de profesionales en áreas como ciberseguridad y tecnologías digitales, y esa brecha seguirá creciendo en los próximos años si no somos capaces de formar más especialistas.
También existe una brecha de género importante. Menos del 15% de quienes trabajan en ciberseguridad son mujeres, cuando históricamente muchas de las primeras programadoras fueron justamente mujeres.
Tenemos que incentivar a las nuevas generaciones —especialmente a las niñas— a interesarse por la tecnología desde edades tempranas.

Creo en el Estado de derecho, en la separación de poderes y eso se hace fortaleciendo las institucionalidades. Y a lo que me dediqué fue eso, a fortalecer toda la institucionalidad y espero seguir construyendo a lo mismo.
Tras ocho años en el Senado, ¿cómo le gustaría ser recordado?
Eso lo dirá la historia. Yo siempre traté de ponerme al servicio del país y de fortalecer su institucionalidad. Yo siempre me he puesto al servicio del país cuando uno hace un juramento. Yo juré primero como un joven oficial a la bandera, defender a la patria y si fuera necesario con vida. Y después juré ante la Constitución. En este rol de Senador, cuando uno se pone a disposición, lo que uno espera es que después te midan por lo que dejaste, que son básicos, no las intervenciones, los tuits, los matinales, son básicamente la legislación, la institucionalidad, lo que se ha creado.
Todo este nuevo ecosistema que tiene tal como te señalé, la nueva ley de protección de datos Personales, la ley Marco de ciberseguridad, la ley de transformación digital, la ley de protección de infraestructura crítica de resguardo frontera, la ley que crea la nueva fiscalía supra territorial, o sea, leyes sistémicas que van a hacer del país más seguro.
Me gustaría que me recuerden como un senador que se especializó, profesional, serio, responsable, que supo enfrentar en su momento el desafío. Recuerda que tuvimos un estallido, después una pandemia, después dos procesos constituyentes. Y siguió construyendo, construyendo ¿qué cosa? Institucionalidad, creo en el Estado de derecho, en la separación de poderes y eso se hace fortaleciendo las institucionalidades. Y a lo que me dediqué fue eso, a fortalecer toda la institucionalidad y espero seguir construyendo a lo mismo.
¿Cómo ve el futuro y cómo seguirá aportando a estos digitales?
Yo veo el vaso más lleno porque vacío, o sea, nos falta, pero lo que nos falta requiere acuerdo y para poder tener acuerdos, se necesita tener un mínimo común, o sea, conocimiento compartido.
Por mi parte, espero contribuir desde una posición externa, voy a estar afuera, ningún cargo gobierno, voy a estar trabajando para que ojalá Chile pueda influir con su política pública en el continente.
Nosotros tenemos un recorrido que hemos hecho, falta más todavía, pero todo eso hay que llevarlo a otros parlamentos, a otros congresos, y también mantener el vínculo. Fui vicepresidente de la Comisión mixta parlamentaria con el parlamento Europeo, mantener el vínculo de política pública y con Bruselas y también con Londres, que es un centro de referencia de Think Tank, de pensamiento estratégico. Nos falta más pensamiento estratégico en temas relevantes. Y esos temas relevantes parten por la protección de la infraestructura crítica en la que dependemos y que hoy está controlada toda digitalmente. O sea, todo vuelve a lo mismo.
Por último, ¿qué mensaje le gustaría dejar a los que están viendo esta nota leyendo esta nota?
Bueno, primero agradecerte a ti, Pablo, por este medio tan especializado, trendTIC ha estado siempre en toda y por eso yo te elegí para dar este último mensaje. Decirles que sí, somos una República digital ya, lo que pasa es que tenemos que creernos el cuento.
Y las personas que tienen la facultad, las competencias, la autoridad hagan que esto funcione. Nos falta una parte y esa parte probablemente en cuatro a seis años máximo, que puede quedar resuelta. ¿Y qué viene después? ¿Cómo nos beneficiamos todos? Eso es lo que yo quiero ayudar a decirle a las personas crean en esto porque esto realmente resuelve problemas, nos ayuda a todo y si tenemos nuestra confianza puesta en la confianza digital, muchos de los problemas que tenemos en el mundo físico, lo vamos a poder solucionar con apoyo de la tecnología y la confianza digital.