• Tras el accidente ocurrido en Renca en febrero, donde un camión que transportaba gas licuado explotó, generando gran preocupación pública, expertos advierten sobre la importancia de fortalecer la gestión del riesgo en el transporte de carga.
  • Hoy, nuevas herramientas tecnológicas permiten anticipar conductas peligrosas al volante y prevenir siniestros antes de que ocurran.

Chile, 26 de marzo de 2026.- La explosión de un camión que transportaba gas licuado, registrada semanas atrás y que encendió las alertas en la opinión pública, reactivó el debate sobre los riesgos del transporte de carga pesada y sustancias peligrosas en las rutas del país.

Si bien este tipo de incidentes no son la norma, cuando ocurren pueden tener consecuencias graves tanto para los conductores como para la comunidad. En Chile, miles de camiones circulan diariamente trasladando combustibles, alimentos, minerales y otros insumos clave para la economía, lo que convierte a la seguridad vial en un desafío permanente para el sector.

“Cada vez que ocurre un hecho de esta magnitud, la discusión pública se centra en responsabilidades inmediatas: el conductor, la empresa, la mantención del vehículo, el estado de la carretera o la fiscalización. Sin embargo, hay una dimensión menos visible y estructural que rara vez se analiza en profundidad: cómo estamos gestionando el riesgo por exceso de velocidad en las flotas de transporte”, explica el experto Pedro García.

De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET), en 2024 se registraron 75.653 siniestros viales y 1.439 personas fallecidas en Chile. Aproximadamente un 5% de las muertes se asocia a accidentes que involucran camiones, lo que evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención en el transporte de carga.

Asimismo, los datos del organismo indican que la imprudencia del conductor, la desobediencia a la señalización y el consumo de alcohol continúan entre las principales causas de siniestros viales en el país.

De reaccionar a prevenir

En este escenario, la tecnología comienza a jugar un rol cada vez más relevante, permitiendo a las empresas pasar de una gestión reactiva -actuar después de un accidente-  a una estrategia preventiva basada en datos.

“El cambio comienza cuando dejamos de contar excesos de velocidad y empezamos a cuantificar el riesgo que estos eventos generan. No es lo mismo un exceso en un camión cargado que en uno vacío, ni en una autopista urbana que en una carretera interurbana. Tampoco es equivalente cuando se transportan pasajeros o materiales peligrosos, por señalar algunos ejemplo”, sostiene García.

Para ello es necesario implementar plataformas tecnológicas que puedan integrarse con dispositivos, y muchas flotas ya las están utilizando – como GPS, cámaras o sistemas de telemetría-  permitiendo transformar grandes volúmenes de datos de conducción en indicadores de riesgo claros para la toma de decisiones preventivas.

Tecnología aplicada a la seguridad vial

Este tipo de herramientas ya está siendo utilizado por empresas de distintos sectores que operan transporte terrestre en Chile.

Para García, uno de los aspectos clave es la posibilidad de entregar información objetiva a los conductores sobre su desempeño, lo que permite mejorar los hábitos de conducción en el tiempo.

«Cuando los conductores cuentan con información clara sobre su desempeño y herramientas para autogestionarlo, es posible generar cambios sostenibles en la forma de conducir y disminuir significativamente el riesgo de accidentes», señala.

En un contexto donde la seguridad en las rutas se ha vuelto una preocupación creciente, la incorporación de tecnología para anticipar riesgos y mejorar la gestión de la conducción se posiciona como una herramienta clave para las empresas que buscan proteger a sus trabajadores y a quienes circulan por las carreteras del país.

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