- Expertos señalan que entrenar a los equipos en IA es clave para el blindaje futuro de las organizaciones, pero advierten que la falta de una estrategia ética y de gobernanza puede amplificar sesgos y errores operativos.
LATAM, 10 de junio de 2026.- La Inteligencia Artificial (IA) se ha consolidado como el gran motor operativo de las empresas chilenas y globales. Sin embargo, la velocidad de su adopción en los espacios de trabajo ha abierto un debate, ¿están las organizaciones preparadas para capacitar masivamente a sus plantillas, o el remedio puede ser más costoso que la enfermedad si se ejecuta sin estrategia?
Por un lado, los beneficios de la alfabetización digital son contundentes. Según el informe Work Reimagined de la consultora EY, las empresas que implementan programas profundos de capacitación en IA logran un incremento de productividad promedio de 14 horas semanales por empleado. Asimismo, investigaciones de Harvard y el MIT demuestran que los profesionales guiados completan sus tareas un 25% más rápido y con un 40% mayor calidad.
Desde la consultora de diseño instruccional MATC Group califican este proceso como un «blindaje futuro» (future-proofing) obligatorio, que además reduce la rotación: los entornos tecnológicamente maduros reducen la intención de renuncia de su talento clave a su punto más bajo en cuatro años.
Al respecto el experto Paolo Soto, destaca el impacto estratégico de esta evolución, «Capacitar en IA democratiza la innovación interna. El colaborador deja de ser un ejecutor de procesos repetitivos y se transforma en un diseñador de soluciones. Esto acelera de forma drástica la respuesta comercial y competitiva de cualquier negocio frente al mercado actual».
A pesar del optimismo, los riesgos de la falta de gobernanza son latentes. Aunque el 88% de los empleados ya utiliza IA en sus oficinas, el reporte de EY revela una brecha preocupante, solo el 12% ha recibido capacitación formal por parte de sus empresas. El resto está improvisando.
Este vacío normativo ha dado paso al fenómeno del «Shadow AI» (IA en la sombra). Datos globales de Palo Alto Networks alertan que hasta un 58% de los trabajadores introduce herramientas de IA externas y no autorizadas por los departamentos de tecnología. ¿El resultado? Los incidentes por filtración de información confidencial, datos de clientes y propiedad intelectual corporativa se han disparado 2.5 veces.
A esto se suma el riesgo de la «confianza ciega» en los algoritmos, donde empleados sin entrenamiento técnico validan reportes con datos erróneos o sesgados. Soto advierte que los planes de capacitación corporativa deben cambiar de enfoque de inmediato de cara al futuro del empleo, «El error común es abordar la capacitación de IA solo desde el uso técnico o superficial. No se trata de enseñarle a la gente a usar ChatGPT para automatizar correos automáticos. Si el trabajador no sabe validar la trazabilidad, la coherencia y la ética del dato que le entrega la máquina, la tecnología se convierte en un riesgo de cumplimiento y operación masivo».
El consenso entre los expertos apunta a que las ventajas superan con creces a las desventajas, siempre y cuando la capacitación no sea vista como un evento aislado, sino como un proceso continuo.


