• Con la llegada del frío, el mercado se llena de productos para el auto. Autoplanet explica qué vale la pena comprar y qué no.

Con cada invierno llega también una ola de productos que prometen proteger el vehículo, mejorar la visibilidad bajo la lluvia o hacer más seguro el manejo en días fríos. Las tiendas y plataformas digitales se llenan de fundas térmicas, desempañantes, plumillas especiales, repelentes de agua para vidrios y partidores de batería, entre muchos otros. Pero en un contexto donde el alza histórica de los combustibles ya golpea el presupuesto de los hogares, la pregunta que muchos conductores se hacen es la misma: ¿en qué conviene invertir realmente?

El experto Sebastián Cruzat, identifica tres accesorios que hacen una diferencia concreta en seguridad durante los meses de invierno: las plumillas limpiaparabrisas de temporada, los partidores de batería y los repelentes de agua para vidrios. “Son productos que tienen un impacto directo en cómo el conductor ve y es visto en la ruta. En invierno, la visibilidad es el factor crítico, y estos tres accesorios actúan exactamente sobre eso”, explica.

Agrega que “las plumillas de invierno tienen un diseño sin estructura de metal expuesta, lo que evita que se congelen o acumulen hielo en los brazos. Eso parece un detalle menor, pero cuando se maneja bajo lluvia intensa y la plumilla estanca en vez de limpiar, se entiende de inmediato la diferencia. Para quien vive en zonas con heladas o conduce de madrugada en invierno, el cambio vale totalmente la pena”.

En cuanto a los partidores de batería, Cruzat subraya que son uno de los accesorios más subestimados del mercado. “Una batería débil puede aguantar todo el otoño sin dar señales, y colapsar justo en la primera helada fuerte. Tener un cargador portátil en la maletera es la diferencia entre arrancar solo y tener que llamar a alguien a las siete de la mañana bajo la lluvia”, dice.

Al otro lado de la balanza están los accesorios que los conductores compran con buenas intenciones pero que en la práctica aportan poco. Según Cruzat, las fundas de tela para proteger la carrocería del frío son el ejemplo más común. “La gente las compra creyendo que protegen la pintura o el motor, pero el frío no funciona así: no se ‘atrapa’ con una funda. Lo que sí importa es el estado mecánico del vehículo, no cubrirlo por fuera”, explica.

El ejecutivo destaca que “el consumidor quiere hacer algo por su auto en invierno, y eso está bien. Pero la clave es entender dónde está el riesgo real. Un repelente de agua para vidrios cuesta menos de cinco mil pesos y puede marcar la diferencia en un camino mojado. Una funda decorativa no le cambia nada al auto”.

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