- Destinar presupuestos para adoptar soluciones tecnológicas no es un proceso fácil, mucho menos si son complejas. Y es que además de no tratarse de montos acotados, también involucra una gestión del cambio intensa al interior de los equipos. ¿Cómo avanza el país?
Santiago, 10 de junio de 2026.- Invertir en tecnologías complejas, como la robótica, es un desafío significativo, no solo por el alto presupuesto que requieren, sino también por la intensa gestión del cambio a nivel interno. En Chile, la adopción de tecnologías de automatización en centros de distribución está impulsada por factores como la Ley de las 40 horas, el incremento del salario mínimo y la creciente demanda por entregas en el mismo día (same day).
El especialista Ignacio Orellana, señala que la inversión en robótica mantiene la productividad y eficiencia 24/7, a pesar de la reducción de la jornada laboral y el aumento de los costos. “Actualmente tenemos déficit de mano de obra en tareas críticas. Además, dada la alta rotación, existe una baja disposición de los trabajadores para realizar tareas de «alto esfuerzo físico» o «recorrido de largas distancias» dentro de la bodega. Los robots están asumiendo estas tareas «repetitivas, peligrosas o tediosas”.
Sin embargo, aunque la adopción de automatización robótica está creciendo, hay desafíos importantes. “Si uno visita los centros de distribución, está pasando mucho que hay iniciativas tecnológicas que están botadas en algún rincón. Se trata de inversiones millonarias que están juntando polvo, en vez de ser usadas. Precisamente allí está el desafío: en que los grupos humanos las adopten y se transformen en embajadores de la tecnología”, menciona el profesional.
Una real gestión del cambio: crítico
La implementación de proyectos que involucran tecnologías complejas y disruptivas, como la robótica, exige estar precedidos por un plan de gestión del cambio robusto. No solo se trata de instalar una herramienta tecnológica, sino de modificar procesos, roles y la cultura organizacional.
Orellana enfatiza que, a menudo, la adopción de tecnología por parte de los colaboradores, tanto en Chile como a nivel global, no se realiza por una convicción profunda, si no por una imposición por parte de alguna gerencia. Para que los cambios sean duraderos, es crucial que los líderes involucren a los colaboradores en la internalización de estas tecnologías. Esto es fundamental, ya que implica un beneficio significativo en su rutina diaria. Solo a través de este proceso se logran transformaciones que persisten en el tiempo.
Si bien la decisión de inversión siempre viene top-down, desde la gerencia o el directorio hacia abajo, para asegurar una adopción efectiva y duradera en el tiempo el convencimiento tiene que venir bottom-up, es decir, más integral.
La dirección debe comunicar los beneficios, mitigar los temores y promover la adopción de las nuevas metodologías y herramientas, garantizando el soporte necesario a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto. Sin este apoyo explícito y continuo, existe un alto riesgo de estancamiento y que la resistencia al cambio se magnifique, haciendo que la inversión tecnológica termine “botada o en el olvido».
La clave del éxito
En este sentido, la función del acompañamiento continuo se vuelve fundamental. Esto se debe a que la orquestación es compleja y trasciende la mera instalación de software y hardware.
El especialista subraya la importancia de la coordinación entre las gerencias: «Es crucial que las gerencias dialoguen para que la decisión de invertir esté directamente alineada con las necesidades operacionales. Un problema frecuente es el conflicto de intereses, donde la gerencia de mejora continua o de proyectos actúa sin comunicarse con el área de operaciones. Y la operación, al ser responsable del día a día, a menudo se encuentra bajo una presión constante», explica.
Además del compromiso de las personas, una implementación exitosa requiere el acompañamiento constante. “Muchas empresas chilenas invierten y, al cabo de unos meses, sienten que la tecnología está ‘en el olvido’ porque no generó el impacto esperado. Esto casi siempre se debe a una falla en la adaptación cultural y de procesos, no en la tecnología misma. El acompañamiento asegura que la inversión no sólo funcione, sino que evolucione con la empresa, permitiendo una mejora continua y escalabilidad en el tiempo», concluye el experto.
Para que Chile consolide su avance en la automatización, es imperativo entender que la robótica es un camino, no un destino. El éxito no se mide solo en la instalación, sino en la capacidad de la organización de integrar y maximizar esa tecnología a largo plazo, con el apoyo constante de sus aliados estratégicos.


