- La burbuja de inversión sin precedentes relacionada a la inteligencia artificial, particularmente en el ámbito de los grandes modelos de lenguaje (LLMs) y el entrenamiento de data centers, ha generado un impacto directo agotando uno de los componentes clave de los dispositivos electrónicos y digitales que utilizamos a diario: las memorias RAM y los discos de estado sólido (SSD).
Santiago, 2 de junio de 2026.- La irrupción de la inteligencia artificial (IA) ha sido el epicentro del acontecer tecnológico durante los últimos cuatro años. Pero fue específicamente el 2025 donde se experimentó un auge sin precedentes de anuncios, desarrollos e inversiones multimillonarias para potenciar las capacidades de procesamiento de datos. No obstante, la masiva y acelerada instalación de parques de centros de datos a nivel mundial, y la expansión de sus capacidades también en Chile, ha tenido una consecuencia inmediata y crítica para diversas industrias: la escasez de memorias RAM y de discos de estado sólido.
“Así como experimentamos una escasez de microchips en pandemia, impulsada por la demanda crítica de dispositivos para el teletrabajo y la educación a distancia, hoy vemos un impacto directo de la hiperdemanda generada por la IA. Las capacidades de procesamiento y el volumen de datos que requieren los data centers, producto del uso y entrenamiento de modelos han consumido la capacidad de producción global de memorias proyectada para los próximos dos años. Esto está generando una consecuencia directa en la industria de medios de pago”, explica Álvaro Villalón, BDM Payment en Coasin Logicalis.
El impacto en los terminales de venta
La consecuencia más palpable en el sector de pagos se relaciona con un alza en el costo de los equipos de punto de venta (POS) que puede llegar hasta un 80%. Este aumento impacta en la estrategia de negocios de operadores y comercios, incentivando la reparación y extensión de la vida útil de los equipos existentes en lugar de la adquisición de nuevas máquinas.
Actualmente, un equipo POS visita un laboratorio de reparación en promedio cada 18 meses, y su vida útil operativa puede oscilar entre 3 y 5 años. Sin embargo, Villalón aclara que “generalmente, las fallas no se deben a la antigüedad, sino que al mal uso en los comercios, como golpes, caídas o derrames de líquidos. La durabilidad también varía significativamente según el entorno de uso; por ejemplo, un POS en una estación de servicio (gasolinera) dura menos que uno en un almacén o farmacia, debido a la exposición a ambientes más adversos, fluctuaciones de temperatura y humedad”.
Ante este escenario de encarecimiento y escasez, el mercado chileno está reaccionando a través de dos retos críticos:
Impulso a la reparación de equipos. Se prevé un crecimiento y tecnificación de los laboratorios especializados para maximizar la vida útil de la flota instalada. Este enfoque requiere una gestión eficiente del stock de repuestos y una logística ágil.
Masificación del SoftPOS. Esta tecnología disruptiva transforma teléfonos inteligentes o tablets con sistema operativo Android y tecnología NFC (Near Field Communication) en terminales de pago seguros. Permite a los comercios aceptar pagos sin contacto directamente en el dispositivo móvil, sin necesidad de un POS físico tradicional.
No obstante, esta coyuntura también tiene un lado complejo: todos los aparatos electrónicos, incluyendo los smartphones y tablets utilizados para SoftPOS, también experimentarán un alza de precios debido al mismo componente de memoria escaso. A pesar de esto, las soluciones digitales están ganando terreno. El creciente empleo de billeteras electrónicas, códigos QR y dispositivos wearables (como relojes inteligentes) para realizar pagos está disminuyendo progresivamente la necesidad de un POS tradicional al reducir el uso de tarjetas plásticas físicas.
Escenario geopolítico y logístico: el riesgo adicional
El aumento en las reparaciones requiere una provisión constante y segura de repuestos (que incluyen partes y piezas electrónicas y plásticas). Sin embargo, el escenario geopolítico actual agrega una capa de riesgo significativa. La guerra en Medio Oriente, por ejemplo, está afectando las rutas marítimas clave y provocando un aumento en los costos de transporte y seguros, lo que introduce volatilidad en la cadena de suministro global.
Por lo tanto, existe un «ruido» e incertidumbre en el ambiente logístico y de sourcing. La intención estratégica de la industria es clara: potenciar las soluciones digitales que no solo ofrecen flexibilidad y costos operativos potencialmente menores a largo plazo, sino que también reducen la dependencia crítica de la máquina física, mitigando así el impacto de la escasez de componentes y los riesgos asociados a la cadena de suministro internacional.
