• La minería chilena inicia una transformación clave para recuperar su posición en los próximos 4 años. Mediante la integración de inteligencia artificial, Edge Computing y un ambicioso pipeline de inversiones, el sector busca superar los desafíos de costos y eficiencia para capitalizar el boom de la demanda global por minerales.

Santiago, 18 de agosto de 2026.- La contingencia de la industria minera ha estado enmarcada por desafíos, pero también de oportunidades. Después de la creciente alza de combustibles, una de las noticias más recientes fue que BHP ha superado a Codelco en el liderato de la producción mundial, lo que ha resultado ser “llamada de atención» sobre el estado actual de la industria.

Según información de Biobio, haciendo referencia a un documento publicado por la estatal minera- y detallado por Diario Financiero- en el que compara su desempeño con el de los tres mayores productores globales de cobre y las tres principales operaciones mineras privadas del país, en materia de costos “el costo directo se ubicó en 211,7 centavos de dólar por libra, un 57% superior al promedio de las grandes mineras globales, que alcanzó 134,7 centavos por libra. Frente a las principales operaciones privadas chilenas, la diferencia fue aún mayor: superó en un 72% el promedio de 123 centavos por libra”.

“La estatal minera enfrenta algunas dificultades, encontrándose entre ellas: minas con muchos años de producción con leyes de mineral cada vez más bajas, costos de producción elevados, entre otros. Esto, sumado a factores geológicos, sísmicos y de gestión han expuesto un momento complejo, pero con una oportunidad histórica interesante”, explica Claudio Soto, Director Vertical Minería e Industria en Logicalis Andina.

El cobre hoy es el motor de la electromovilidad y la transición energética global. La alta demanda, impulsada por plantas fotovoltaicas y eólicas, garantiza un mercado robusto. Chile no solo tiene las mayores reservas, sino un pipeline de inversiones que supera los  US$104.549 millones de dólares hacia el 2034, según Cochilco. La agilización en la «permisología» y la resolución de incertidumbres regulatorias  están pavimentando el camino para que proyectos de gran envergadura vuelvan a cobrar fuerza.

“El precio del cobre es por oferta y demanda y se define en la bolsa de Londres. Por ende, estamos pasando por un boom porque existe una alta demanda de los minerales que tenemos en Chile. Si bien vivimos un momento donde hay que procesar mucho más mineral para poder sacar la misma cantidad, hoy la minería es rentable. Se han liberado una cantidad de proyectos importantes”, menciona Soto.

Para recuperar el terreno perdido, la estrategia está cambiando. Ya no basta con extraer más; hay que extraer mejor. Aquí es donde la tecnología se vuelve el verdadero eje transformador:

  1. Eficiencia vía inteligencia artificial. La automatización y la IA están dejando de ser experimentos para convertirse en herramientas de gestión. Desde la seguridad, verificando que los trabajadores utilicen sus elementos de protección y cumplan los procedimientos, hasta el mantenimiento predictivo que optimiza el uso de recursos y el mantenimiento preventivo de los activos (cambios de aceite, por ejemplo) la tecnología es la llave para la rentabilidad.
  2. Inteligencia en el borde (Edge Computing). La minería moderna exige procesamiento de datos en tiempo real. La tendencia es clara: instalar centros de datos on-premise en las faenas para gestionar la información sin depender de la latencia y los costos de la nube, permitiendo que la toma de decisiones ocurra ahí donde está el mineral.
  3. Modernización de activos. Soluciones como las que integran sistemas legacy con nuevas capas de datos utilizables para IA son vitales para transformar activos antiguos en faenas de vanguardia.

Si bien la pérdida del liderato fue un golpe, sirve para sacudir la inercia. “Si aprovechamos el boom de los precios, integramos tecnología avanzada y capitalizamos la ejecución de proyectos, Chile no solo mantendrá su relevancia; volverá a liderar con una minería más eficiente, inteligente y sostenible. Estamos en un momento de oportunidades. Por eso, de aquí a unos cuatro o cinco años va a empezar nuevamente un alza en las producciones del país”, sentencia Soto.  

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