- La flexibilidad laboral se consolida como un factor clave para la retención de talento: solo el 20% de los participantes chilenos aceptaría con agrado un retorno permanente a la oficina.
Nacional, 27 de agosto de 2026.- La presencialidad obligatoria en la oficina podría transformarse en un factor relevante para la retención del talento en Chile. Ante un escenario hipotético en que su empresa exigiera trabajar siempre de manera presencial, el 54% de los trabajadores remotos encuestados en el país comenzaría a buscar otro empleo que le permitiera combinar presencialidad y trabajo remoto, mientras que un 4% renunciaría.
En contraste, solo un 20% aceptaría el regreso con agrado y otro 23% acataría la decisión con desagrado por no contar con otras alternativas. Así lo establece el informe regional “Trabajo remoto: entre la flexibilidad y la confianza”, desarrollado por ConFye -Centro de Conciliación Familia y Empresa- del IAE Business School de Argentina y el INALDE Business School de Colombia, con el apoyo de BARNA Management of School de República Dominicana y la Universidad Panamericana Campus Guadalajara de México, con el propósito de analizar el impacto del trabajo remoto en las personas, sus familias y las relaciones laborales.
Desempeño y confianza sostienen la flexibilidad
La preferencia por mantener cierto grado de flexibilidad aparece acompañada por una evaluación positiva del desempeño. En Chile, el 74% de los participantes señaló que cumplió los objetivos establecidos por su organización y un 25% afirmó haberlos superado. En total, el 99% declaró haber alcanzado o sobrepasado las metas esperadas desde que trabaja remotamente. La confianza también registra resultados elevados. El 87,6% considera que su organización confía en que será eficaz cuando trabaja a distancia y el 90,7% sostiene que su supervisor confía en su eficiencia, incluso cuando no se encuentra visible.
Sin embargo, el cumplimiento de objetivos y la percepción de productividad no son equivalentes. Solo el 51,5% declara que puede concentrarse mejor al trabajar remotamente, frente al promedio regional de 68,5%. Asimismo, el 60,8% considera que esta modalidad le permite ser más eficaz en el cumplimiento de objetivos y entregables, por debajo del 70,5% registrado en América Latina.
En tanto, el 62,9% de los participantes chilenos percibe que su productividad general aumentó gracias a la posibilidad de trabajar desde casa. Aunque representa una mayoría, el resultado también se encuentra por debajo del promedio regional de 66,9%.
Comunicación, desconexión y presencialidad con propósito
La comunicación aparece como uno de los principales desafíos para las organizaciones chilenas. El 67% considera que el vínculo con su supervisor no se ve afectado por el trabajo remoto. Sin embargo, el porcentaje disminuye al 56,7% respecto de la comunicación con los pares y al 58,8% en la interacción con el equipo.
También existe una diferencia entre la satisfacción con el equilibrio laboral y la capacidad efectiva de desconectarse. Mientras el 75,2% está conforme con el balance entre su vida personal y laboral, solo el 44,4% afirma que no suele pensar en problemas de trabajo fuera de su horario habitual.
Esta tensión adquiere especial relevancia en Chile, donde la legislación establece un derecho a desconexión de al menos 12 horas continuas dentro de un periodo de 24 horas para quienes distribuyen libremente su horario o se encuentran excluidos de la limitación de jornada. Durante ese lapso, no están obligados a responder comunicaciones, órdenes ni requerimientos del empleador, según la Dirección del Trabajo.
El informe también muestra que los trabajadores no descartan la presencialidad, pero esperan que asistir a la oficina tenga una finalidad concreta. En Chile, el 49% considera que el tiempo utilizado en los días presenciales valió la pena. En cambio, un 44% estima que podría haber obtenido los mismos resultados trabajando remotamente y un 7% considera que durante esas jornadas no se alcanzaron los resultados esperados.
Respecto de la frecuencia, el 45% de los participantes chilenos trabaja remotamente entre uno y dos días por semana, el 36% lo hace entre tres y cinco días, y el 19% desempeña sus funciones a distancia más de cinco días semanales.
Los resultados se insertan en un mercado laboral donde el teletrabajo mantiene una presencia significativa. La Encuesta Laboral 2023 de la Dirección del Trabajo, publicada en enero de 2025, determinó que el 15,2% de las empresas chilenas tenía trabajadores bajo esta modalidad al momento de la medición. La proporción alcanzaba el 44,3% entre las grandes empresas.
La misma encuesta oficial reveló que el 55,5% de las empresas con teletrabajo exigía la misma distribución horaria aplicada al personal presencial. Solo el 18,8% entregaba mayor flexibilidad y el 25,7% mantenía a sus teletrabajadores sin control de horario.
Finalmente, los hallazgos sugieren que el desafío para las organizaciones ya no consiste únicamente en decidir cuántos días deben asistir las personas a la oficina. La discusión se desplaza hacia la construcción de modelos híbridos capaces de combinar confianza, cumplimiento de objetivos, comunicación efectiva, desconexión y encuentros presenciales con un propósito definido.


