- Por Jaime Urquiza, Country Manager de Praxedo en Chile.
Sr. Director:
Chile exige hoy industrias más sostenibles, sobre todo en servicios esenciales como el agua y la electricidad. Por eso, es urgente cambiar el enfoque: pasar de una lógica reactiva a una preventiva.
Cuidar los recursos es clave: la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) calculó un 31,1% de Agua Potable No Facturada (ANF) en 2025. También es necesario mejorar las condiciones del servicio. La Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) reveló que el indicador de satisfacción por la continuidad del suministro -que no se corte la luz- cayó de 82,13% en 2023 a 77,8% en 2025.
Y aunque la prevención y mantención son fundamentales, muchas veces estas tareas se entrampan por situaciones anexas: rutas poco eficientes, una planificación deficiente o descoordinaciones generales. Junto con retrasar la respuesta de los equipos técnicos, eleva costos y reduce la capacidad de los equipos para prevenir fallas.
La digitalización ofrece una oportunidad para cambiar esta dinámica. La experiencia internacional ha demostrado que existen sistemas para planificar mejor las órdenes de trabajo asociadas a planes preventivos, con rutas más inteligentes o con una mejor organización de los equipos que salen a terreno.
La invitación es a entender la sostenibilidad como una nueva forma de gestionar: con más información, anticipación y mejores decisiones. Explorar las posibilidades de la tecnología es un buen primer paso.


