- Por Alexis Campos, CEO y fundador de Grupotech. www.grupotech.cl
Cuando digo en reuniones ejecutivas que Chile concentra cerca del 7% de los ciberataques registrados en América Latina, la reacción suele ser de sorpresa. A veces de incredulidad. El imaginario colectivo ubica los grandes ataques en Estados Unidos, Europa o Rusia. La idea de que Chile sea un objetivo relevante no encaja con la percepción que muchos tienen del país como un mercado pequeño y periférico.
Esa percepción es exactamente el problema.
Por qué Chile es un objetivo atractivo:Los atacantes no eligen sus víctimas por tamaño de mercado. Las eligen por accesibilidad, por valor de los datos que custodian y por probabilidad de pago. En los tres criterios, Chile presenta condiciones que lo hacen un blanco interesante.
Chile tiene uno de los índices de digitalización más altos de América Latina. Más empresas conectadas, más transacciones digitales, más datos almacenados en sistemas accesibles, y en muchos casos, más confianza en la tecnología que madurez en la gestión del riesgo asociado. Esa brecha entre digitalización y madurez de seguridad es exactamente lo que los atacantes buscan.
Los sectores más afectados en Chile no son exclusivamente los grandes bancos o las instituciones del Estado. Son también las empresas de servicios financieros de tamaño mediano, las clínicas y centros de salud, las empresas de logística, los estudios de abogados con información confidencial de clientes y las empresas de retail con bases de datos de tarjetas. Todos sectores con datos valiosos y, en muchos casos, con defensas subestimadas.
El mito de la seguridad por oscuridad
La creencia de que una empresa pequeña o mediana no va a ser atacada porque nadie sabe que existe tiene un nombre en ciberseguridad: seguridad por oscuridad. Y hace décadas que se sabe que no funciona.
Los ataques modernos no requieren que un operador humano elija manualmente a su víctima. Los sistemas automatizados escanean continuamente rangos de direcciones IP en busca de vulnerabilidades conocidas. Si un servidor de su empresa tiene un puerto abierto con una versión desactualizada de software, ese servidor aparecerá en un reporte de vulnerabilidades en cuestión de horas, independientemente de si su empresa es conocida o no.
La oscuridad no es una defensa. Es una ilusión de defensa.
Lo que esto significa para las decisiones de hoy: Significa que el contexto de amenazas en Chile no es hipotético. Es actual y concreto. Las empresas que operan hoy sin monitoreo activo, sin pruebas de penetración regulares, sin plan de respuesta ante incidentes y sin cultura de seguridad interna no están esperando que les llegue el momento. En muchos casos, el momento ya llegó y todavía no lo saben.
El promedio global de tiempo entre una brecha y su detección es de más de 200 días. Durante ese período, la información puede estar siendo exfiltrada, los sistemas pueden estar siendo utilizados para atacar a terceros, y el daño se acumula silenciosamente.
La Ley Marco de Ciberseguridad instala obligaciones concretas para operadores críticos, pero el riesgo no respeta clasificaciones legales. Una empresa que no cae en el ámbito de la ley puede sufrir un incidente devastador con exactamente las mismas consecuencias operativas que una que sí está regulada.
Defense365 fue diseñado para el contexto chileno: monitoreo continuo adaptado a la infraestructura local, cumplimiento de la Ley 21.663 integrado en la operación diaria, y respuesta ante incidentes con tiempos de reacción medidos en horas, no en días. El 7% de los ataques de América Latina ocurre en Chile. Y la pregunta relevante no es si su empresa puede ser atacada. Es si está lista para cuando lo sea.


