- El informe “LATAM and US Offshore Advisors Portfolio Barometer” mostró que las carteras de mayor rendimiento redujeron las pérdidas y capitalizaron la recuperación mediante una gestión adaptativa y estrategias menos concentradas.
- Los activos tradicionales representaron el 89% de la cartera promedio, mientras que las estrategias de renta fija flexible representaron más del 40% de la asignación a bonos, consolidándose como la herramienta clave para adaptarse a las fluctuaciones de las tasas de interés y mitigar los riesgos del mercado.
Nacional, 13 de agosto de 2026. En medio de la incertidumbre geopolítica y la marcada volatilidad que caracterizaron el primer semestre de 2026, los asesores financieros de América Latina y US Offshore tomaron decisiones estratégicas para reequilibrar sus portafolios, según revelan los hallazgos del último Barómetro de Carteras de Asesores de LATAM y US Offshore de Natixis Investment Managers.
El informe, que analiza 53 carteras modelo moderadas, destaca que las carteras más sólidas no simplemente asumieron un riesgo excesivo, sino que gestionaron y aplicaron el riesgo de manera más eficaz. El hallazgo más destacado fue la reafirmación del núcleo de inversión tradicional: los activos tradicionales (renta variable y renta fija combinadas) siguieron siendo la opción preferida, representando el 89% de la cartera promedio.
El informe también reveló una reconfiguración de la forma en que los asesores gestionan el riesgo. Ante un escenario en el que las fórmulas defensivas convencionales perdieron eficacia, los profesionales optaron por ajustar dinámicamente sus ponderaciones estratégicas, buscando un equilibrio entre captar crecimiento y proteger el capital mediante vehículos más ágiles.
Flexibilidad en bonos y mayor peso a la renta variable
Para navegar por un entorno en el que la renta variable y los bonos se movieron en la misma dirección, reduciendo la protección que tradicionalmente ofrece la renta fija, los asesores se volcaron decididamente hacia la flexibilidad. Las estrategias diversificadas y flexibles alcanzaron el 60% de la asignación promedio en renta fija, y los mandatos de renta fija puramente flexibles representaron por sí solos el 40% de esta clase de activos. Esta flexibilidad dio a los gestores el margen necesario para ajustar activamente la duración y el riesgo crediticio.
Junto a esta búsqueda de flexibilidad, la segunda gran decisión de los asesores fue aumentar la exposición a renta variable hasta el 47% de la cartera total, un incremento de 4 puntos porcentuales respecto al primer semestre de 2025. Para financiar esta mayor asignación a renta variable y hacer espacio para activos reales, los profesionales redujeron moderadamente su posición en renta fija tradicional, que quedó en el 42% de la cartera total.
«Este estudio confirma lo que hemos venido observando en el mercado: los asesores que mejor navegaron el primer semestre de 2026 no fueron los que asumieron más riesgo, sino los que lo gestionaron con mayor inteligencia. La renta fija flexible les dio margen de maniobra ante los cambios en las tasas, y el aumento de la renta variable y de los activos reales refleja una lectura más precisa del ciclo económico. El reto ahora es que, con la correlación entre renta variable y bonos en niveles históricamente altos, la diversificación ya no puede depender únicamente de los instrumentos tradicionales, y eso aplica también a nuestros clientes en toda la región», afirmó Lucas Pérez, Country Head para el Cono Sur de Natixis Investment Managers.
Gestión de concentración y diversificación táctica
El barómetro mostró que la ejecución y la estructura interna de la cartera fueron los factores que marcaron la diferencia en el desempeño entre los asesores. Una de las decisiones tácticas más determinantes entre las carteras del cuartil superior (las de mejor desempeño, con una rentabilidad semestral del 9%) fue la gestión rigurosa del riesgo mediante el control de la concentración de riesgos. Las carteras líderes limitaron el peso de sus tres mayores posiciones al 40% del total de activos, en marcado contraste con las carteras del cuartil inferior, que mantuvieron un elevado 53% de su capital expuesto a solo tres instrumentos, lo que las dejó más vulnerables a la volatilidad del mercado.
Esta búsqueda de menor concentración también se reflejó estratégicamente en el componente de renta variable. Mientras que las carteras de mejor desempeño diversificaron su exposición en una mediana de siete posiciones y limitaron su mayor tenencia al 32% del componente de renta variable, el grupo de menor desempeño concentró un elevado 45% en una sola posición, manteniendo un promedio de solo cuatro activos en total. Esta falta de diversificación impidió que las carteras rezagadas captaran la recuperación de manera uniforme durante el segundo trimestre del año.
El barómetro también reveló un cambio claro en el enfoque del crédito. Los asesores de mejor desempeño optaron por reducir la renta fija global tradicional al 35,9% de su componente de bonos (frente al 49% en el cuartil inferior). En su lugar, rotaron ese capital hacia nichos más específicos que ofrecían un mejor perfil de rentabilidad ajustada al riesgo, aumentando tácticamente su exposición a la deuda corporativa, el papel de mercados emergentes y las estrategias de corta duración.
Finalmente, la última decisión de gran impacto que distinguió a las carteras más resilientes fue la incorporación de coberturas no correlacionadas. Casi la mitad de las carteras del cuartil superior incorporaron activos alternativos y reales (como materias primas y bienes raíces), en comparación con menos de un tercio de las carteras del cuartil inferior que lo hicieron. Esta inclusión táctica permitió a los asesores líderes generar un beneficio de diversificación del 23% (frente al 15% de las carteras rezagadas), logrando compensar con éxito la correlación históricamente positiva entre renta variable y bonos que afectó a la industria durante el primer semestre del año.


