Santiago, 21 de octubre de 2026 – Por cuarto año consecutivo, Chile encabeza el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2026 con 71,4 puntos, seguido por Brasil, con 68,4, y Uruguay, con 67. Los tres países conforman el grupo de pioneros de la región, en un escenario donde la expansión de esta tecnología convive con diferencias significativas en infraestructura, investigación, capacidades empresariales y gobernanza.
Elaborado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el informe evalúa los ecosistemas de IA de 20 países mediante tres dimensiones: Factores Habilitantes; Investigación, Desarrollo y Adopción; y Gobernanza. Su cuarta edición incorpora 126 subindicadores, de los cuales 27 son nuevos, y suma por primera vez a Trinidad y Tabago.
Los resultados muestran que no existe un único camino para desarrollar la inteligencia artificial. Países con distintas escalas económicas y demográficas han logrado posiciones destacadas mediante combinaciones de infraestructura, talento, investigación e institucionalidad. Sin embargo, el desafío compartido consiste en convertir esas capacidades en aplicaciones que generen valor para las personas y las organizaciones.
Chile destaca en capacidades habilitantes e investigación
Además de alcanzar el primer lugar general, Chile lidera las dimensiones de Factores Habilitantes, con 63,4 puntos, e Investigación, Desarrollo y Adopción, con 73,7. En Gobernanza obtiene 80,8 puntos, mientras Brasil encabeza esa dimensión con 89,5.
Después del grupo de pioneros aparecen Colombia, con 56,8 puntos; Costa Rica, con 56; y Argentina, con 55,6. Estos países lideran la categoría de adoptantes, que reúne a ecosistemas con capacidades relevantes, pero con brechas que todavía restringen un despliegue más amplio de la IA.
La posición chilena también se refleja en la adopción empresarial. Según las estimaciones presentadas en el informe, el 13,5% de las empresas del país utiliza inteligencia artificial, por detrás de Uruguay, que alcanza el 16,5%, y por encima de Brasil, con un 13%, y Colombia, con un 12,7%.
El resultado, sin embargo, es desigual según el tamaño de las organizaciones. En Chile, la adopción alcanza al 42,1% de las grandes empresas, disminuye al 19,5% entre las medianas y llega al 10,3% entre las pequeñas.
La brecha empresarial condiciona el impacto productivo
Las diferencias por tamaño constituyen uno de los principales llamados de atención del ILIA 2026. En el conjunto regional analizado, el 27,6% de las grandes empresas ha incorporado IA, frente al 12,8% de las medianas y al 6,8% de las pequeñas.
Esta distancia adquiere especial relevancia por el peso de las empresas de menor tamaño en las economías latinoamericanas. La difusión de herramientas entre las personas avanza más rápido que su integración en los procesos productivos, donde se requieren datos utilizables, competencias y capacidades de gestión.
La llegada de los agentes de IA profundiza ese desafío. El informe identifica un interés creciente por estas tecnologías, pero advierte que muchas organizaciones todavía carecen de las condiciones necesarias para integrarlas. Definir casos de uso, establecer mecanismos de supervisión, determinar niveles aceptables de riesgo y medir el valor generado se vuelve fundamental para pasar de la experimentación a una implementación efectiva.
Infraestructura concentrada y talento escaso
El acceso al cómputo avanzado representa otra brecha relevante. Brasil concentra el 87,7% de las GPU y el 92% de la capacidad de procesamiento identificada en la región. Estas cifras describen la infraestructura registrada por el estudio, por lo que deben entenderse dentro de ese alcance.
La comparación con Alemania, España, Estonia, Portugal y Singapur también evidencia una distancia considerable: ese grupo dispone, en promedio, de cerca de 29 veces más GPU por millón de habitantes que los países latinoamericanos y caribeños analizados.
Frente a este escenario, el informe plantea la cooperación regional y el acceso compartido a infraestructura como vías para ampliar capacidades y aprovechar economías de escala.
En formación existen avances: once de los veinte países incorporan contenidos de IA en sus currículos escolares y todos cuentan con programas de magíster vinculados con esta tecnología. Aun así, el talento especializado sigue siendo limitado. Las habilidades en IA representan, en promedio, el 0,27% de la población trabajadora registrada en LinkedIn, un indicador circunscrito a esa plataforma.
También persisten diferencias de género: las mujeres representan el 24,8% de quienes investigan en IA en la región, pese a que su productividad supera el promedio general en el 90% de los países.
De las estrategias a la ejecución
En gobernanza, el 85% de los países cuenta con una estrategia nacional de IA vigente o en elaboración y el 75% dispone de una institución formalmente encargada de liderarla. La principal debilidad aparece al examinar los recursos: entre los doce países con estrategias adoptadas, solo Brasil y Colombia especifican un presupuesto para ejecutarlas.
El diagnóstico sitúa así la implementación como una prioridad regional. Para Chile, el liderazgo en el índice ofrece una base favorable, pero las diferencias entre empresas muestran que aún queda trabajo para extender sus beneficios. Ampliar la adopción, fortalecer el talento y conectar la investigación con las necesidades productivas serán tareas decisivas para que esa posición se traduzca en un impacto más amplio.



