- Anticipar riesgos y resguardar la reputación corporativa de la compañía, se convierte en un asunto de suma importancia.
- Cumplir la ley ya no es suficiente: hoy las organizaciones deben demostrar transparencia, prevención y capacidad de respuesta frente a nuevas exigencias regulatorias.
Santiago, 17 de septiembre de 2025.- En los últimos meses, el escenario normativo chileno ha cambiado de manera significativa. La entrada en vigor de la Ley Karin en agosto de 2024 y la publicación de la nueva Ley de Protección de Datos Personales en diciembre del mismo año —que comenzará a regir en 2026— han elevado la presión sobre las áreas legales y de cumplimiento de las empresas. Ambas normativas incluyen mayores sanciones y riesgos reputacionales, lo que obliga a las organizaciones a reforzar sus protocolos internos.
El impacto ya se está viendo. En el primer año de aplicación de la Ley Karin se registraron más de 44 mil denuncias en materia de acoso laboral, sexual y violencia en el trabajo, según cifras del Ministerio del Trabajo y la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso). Sin embargo, la implementación ha sido desigual: solo un 45% de los trabajadores en microempresas declara contar con protocolos preventivos, frente a más del 90% en grandes compañías, de acuerdo con una encuesta publicada en El País (julio 2025).
La futura Ley de Protección de Datos, en tanto, fija sanciones que pueden superar los $1.400 millones de pesos chilenos (cerca de USD 1,5 millones) e incluso contempla la suspensión de operaciones en casos graves. Además, establece la creación de un registro público de infractores, lo que multiplica los riesgos reputacionales para quienes no cuenten con un protocolo sólido de protección de datos.
“Muchas organizaciones aún no están preparadas para este entorno legal más exigente, especialmente las pymes, que carecen de equipos legales extensos. Aquí es donde la inteligencia artificial puede marcar una diferencia”, señala Juan Pablo Granda, Director Ejecutivo de LemonTech.
El desafío regulatorio llegó para quedarse, y el mundo legal se enfrenta a un cambio de paradigma. En Chile, donde la normativa en materia laboral y de datos personales seguirá ampliándose en los próximos años, la incorporación de herramientas de inteligencia artificial será clave para que las empresas no solo cumplan, sino también anticipen riesgos y resguarden su reputación.


