- El camino a seguir es claro: evolucionar las operaciones reactivas a proactivas, de manuales a inteligentes, de ineficientes a optimizadas.
- ¿Es posible entrar en una tienda donde tus preferencias se anticipan incluso antes de expresarlas? Esto no es ciencia ficción: es la evolución natural de las operaciones minoristas mejoradas por la IA y los datos en tiempo real.
Chile, 8 de mayo de 2026.- Comprar recorriendo pasillos interminables con la esperanza de encontrar lo que necesitas está siendo cosa del pasado. La experiencia de compra actual es mucho más precisa y se basa cada vez más en tiendas inteligentes, las cuales usan los datos para reencantar a sus clientes para ofrecerles exactamente lo que buscan.
Algunas cifras son elocuentes. Por ejemplo, el 80% de las compras minoristas en EE. UU. todavía se realizan en tiendas físicas, lo que demuestra que la compra física no solo sobrevive, sino que prospera. Pero el éxito en este entorno es siempre desafiante, ya que además de abrir puertas y esperar transacciones, el presente exige excelencia operativa que combine a la perfección la tecnología de vanguardia con el conocimiento humano.
“Hay muchos costos asociados a la ineficiencia, lo que a largo plazo destruye ganancias. Un ejemplo es cuando los empleados se ven atrapados en tareas que consumen mucho tiempo y son de bajo valor, en lugar de ayudar a los clientes. No solo se pierde productividad, sino también la esencia misma que impacta al comprar en una tienda: la conexión humana”, explica el experto Ignacio Orellana.
Imaginemos a un cliente entrando a una tienda buscando un artículo específico. El vendedor pasa 15 minutos buscando en almacenes desorganizados, revisando múltiples sistemas y finalmente no resuelve la duda. “En un clima tan competitivo como el actual, en un punto de atención se juega mucho: no se trata solo de una venta perdida, sino de una relación dañada con un cliente que podría no volver jamás. Si lo multiplicamos por miles de interacciones diarias, el daño puede ser irreparable”, recalca Orellana.
Los responsables de estas ineficiencias son comunes, entre lo que encontramos mala visibilidad del inventario; gestión manual de tareas que crea caos en el flujo de trabajo; discrepancias de stock que erosionan la confianza en sus datos; rutas de selección ineficientes que desperdician un tiempo valioso; y retrasos en el omnicanal que frustran a los clientes en todos los puntos de contacto.
La revolución que trae la identificación por radiofrecuencia
La inteligencia minorista basada en identificación por radiofrecuencia (RFID) no es solo una tendencia tecnológica más, sino que representa un cambio fundamental en la forma en que operan los minoristas inteligentes.
“El RFID le da voz a cada integrante del inventario. Es decir, cada artículo puede comunicar su ubicación, estado y disponibilidad en tiempo real. Esta precisión, similar a la del GPS, no solo mejora la exactitud, sino que transforma por completo la forma de trabajar de su equipo. Los empleados pueden localizar los productos al instante, los clientes obtienen información fiable sobre la disponibilidad y sus promesas omnicanal se hacen realidad”, recalca Orellana.
La lectura a distancia sin contacto visual, a diferencia de los códigos de barras, está teniendo impactos más allá del simple seguimiento. Estudios han demostrado que los minoristas que utilizan etiquetas RFID tienen niveles de inventario hasta un 13% más precisos que quienes utilizan métodos tradicionales. En un sector donde los márgenes importan y la satisfacción del cliente lo es todo, esa mejora no solo es útil, sino también revolucionaria.
Más allá del seguimiento: la capa de inteligencia
La tecnología moderna para el comercio minorista no se trata solo de saber dónde están las cosas: se trata de comprender el significado de esos datos y actuar con inteligencia. Las plataformas basadas en IA ahora son capaces de:
- Asignación predictiva de tareas. Determinar las prioridades es un activo invaluable que ofrecen los sistemas inteligentes, ya que asignan automáticamente las tareas correctas a las personas adecuadas en el momento oportuno. Es como tener un gerente de operaciones superinteligente que nunca duerme.
- Optimización dinámica de rutas de picking. ¿Por qué los colaboradores deberían deambular cuando la tecnología puede guiarlos por las rutas más eficientes? No se trata solo de ahorrar pasos o tiempo en el procesamiento de pedidos, sino de respetar el tiempo y la energía de su equipo.
- Inteligencia de reposición en tiempo real. Las roturas de stock son cosa del pasado. Hoy los sistemas pueden predecir los patrones de demanda, reconocer los movimientos del inventario y activar la reposición automáticamente. Sus estantes se mantienen llenos, sus clientes satisfechos y sus ingresos sólidos.
- Ejecución omnicanal fluida. Cuando un cliente pide en línea para recoger, su equipo sabe exactamente qué hay disponible, dónde está y cómo prepararlo eficientemente. Se acabaron las conversaciones o correos electrónicos decepcionantes de «lo sentimos, no tenemos stock».
El 61% de los minoristas planea utilizar RFID para 2026, y hay una buena razón para esta adopción masiva. Los beneficios comerciales de combinar el seguimiento RFID con una plataforma en tiempo real basada en IA son medibles e inmediatos: aumento en productividad al eliminar ineficiencias manuales, ejecución de tareas más rápidas que libera tiempos, reducción de costos laborales gracias a la automatización, mayor satisfacción del cliente e incorporación más ágiles para nuevos miembros del equipo.
“Hay que seguir apostando e invirtiendo en tecnologías que respondan a un contexto desafiante. Esto permitirá brindar servicios personalizados, construir relaciones y crear experiencias de compra memorables. Las tiendas del futuro no serán solo lugares para comprar, sino ecosistemas inteligentes donde la tecnología y la experiencia humana se combinan para crear experiencias que antes eran simplemente imposibles”, sentencia Orellana.


