- A pesar de la incertidumbre global, el país se encamina hacia un incremento en la inversión extranjera y nacional, impulsado por una estabilidad macroeconómica relativa y políticas que buscan fomentar la confianza empresarial.
Chile, 19 de mayo de 2026.- Un nuevo ciclo político ha inyectado nuevos aires a la economía chilena. Con todos los desafíos y retos propios de una nueva administración, el país transita por una política enfocada en agilizar la tramitación y materialización de proyectos de inversión. Los datos recientes son elocuentes: a febrero de este año, el Banco Central informó que la Inversión Extranjera Directa (IED) acumuló un flujo neto de US$ 4.370 millones. Esta cifra representa un significativo aumento del 58% respecto a lo ingresado en los dos primeros meses de 2025, cuando el monto de IED registrado fue de US$2.764 millones.
Así, hace unas semanas el Comité de Ministros aprobó más de US$1.000 millones de inversión, en materia de energías renovables. “Estamos observando una etapa de crecimiento de inversiones y una mayor certidumbre, especialmente palpable en sectores clave como la minería, la construcción y las energías renovables, entre otros”, explica Alberto Oltra, CEO de DHL Global Forwarding para Sudamérica Habla-Hispana.
En palabras del ejecutivo, las inversiones están impulsando un nuevo escenario en el país, ya que aquellas relacionadas a la minería se proyectan a cinco y diez años. “Además, el precio del cobre se mantiene en niveles históricamente altos y no tiene una proyección a la baja a mediano plazo. Por el contrario, existe una necesidad imperante de aumentar la producción nacional para poder cubrir la demanda proyectada hacia el año 2040, lo que augura un flujo constante de capital hacia este rubro”, asegura Oltra.
No obstante, el ejecutivo matiza el optimismo macroeconómico con la realidad del consumo interno: «Lógicamente, en relación con el bolsillo de las personas, el escenario sigue siendo complejo debido al alza de muchos bienes y servicios. Esta situación actúa como un freno para el consumo y afecta directamente a sectores como el retail y otros rubros sensibles a la demanda”.
Escenario internacional complejo
A nivel internacional la situación es desafiante. Sin embargo, en palabras de Oltra, los comentarios y decisiones internacionales, especialmente en Estados Unidos, están teniendo cada vez menos impacto en las bolsas. Si bien el comercio global se vio afectado por las tensiones arancelarias de los últimos tiempos, Chile ha logrado mantener una relación comercial sólida y diversificada con EE. UU., además de fortalecer sus lazos con otros bloques económicos.
Respecto a las crisis logísticas y energéticas internacionales, el ejecutivo añade: “La inestabilidad en el estrecho de Ormuz debería encontrar una solución pronta. Ciertamente, hay una escasez global provocada por una región que provee entre un 30% y 40% del crudo mundial, lo que ha provocado las alzas, ya que el precio del barril de petróleo es internacional. Con todo, la realidad chilena es particular, ya que cerca del 80% de la importación de petróleo proviene de Colombia, Ecuador y Argentina. Por ende, el abastecimiento no tendría problema”, comenta el ejecutivo.
El avance del panorama chileno se caracteriza por una recuperación económica que busca ser inclusiva y sostenible, apoyada por una mayor atracción de capital, una expansión del comercio internacional y una menor susceptibilidad a los vaivenes políticos de las grandes potencias. No obstante, los desafíos persisten en términos de productividad, desigualdad social y la necesidad de una reforma estructural que consolide el crecimiento a largo plazo. “Lejos de transitar aguas calmas y todavía en un escenario geopolítico en resolución, el país se activa localmente mediante nuevos proyectos de inversión”, sentencia Oltra.


