Rodrigo Acevedo, gerente general Entersoft
A propósito de la confirmación por parte de la presidenta Michelle Bachelet acerca de la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología, durante la inauguración del Congreso del Futuro, es necesario plantear algunos desafíos. Es una gran noticia, siempre y cuando se cumpla la expectativa de definir una política que permita fortalecer y ampliar las capacidades de investigación, de desarrollo e innovación tecnológica. También si se orienta y apoya la formación de investigadores y se procura la correcta inserción de ellos en el sistema, es decir, tanto en la academia, el Estado y en los distintos sectores productivos. Será una iniciativa exitosa si logra vincular de manera cada vez más estrecha el quehacer científico-tecnológico e innovativo con las preocupaciones de la sociedad. Para ello, resulta clave definir focos de acción y áreas prioritarias en función de los desafíos y oportunidades, tanto nacionales como regionales, según se indica en su declaración de objetivos.
Para ello, los desafíos no son menores, muy por el contrario. Hoy, en Chile, se invierte apenas un 0,39% del PIB en I+D, uno de los montos más bajo de los países miembros de la OCDE. De hecho, Chile se ubica por debajo de Argentina, México y Costa Rica en Latinoamérica, en dicha materia. Más aún, en este tipo de inversión, sólo un tercio proviene del ámbito privado. Entonces, sería importante plantear de qué manera se puede mejorar esa realidad y de qué forma los privados pueden también apoyar la misma causa. El Estado entrega señales positivas al respecto, Corfo incentiva a través de subsidios y algunos incentivos tributarios, pero aún falta.
Estamos en deuda. Los investigadores chilenos se van fuera, llevándose el conocimiento donde las condiciones son más aptas y donde pueden vivir de la investigación. Otro caso: los científicos becados muchas veces deben abandonar, porque los recursos no llegan o lo hacen cuando ya es tarde. El número de patentes solicitadas podría ser mucho mayor. Ciertamente, se necesita un Ministerio y sobre todo uno que esté a la altura.
Las naciones que han apostado por la Ciencia y la Tecnología como motor base para su proyección en términos sociales y económicos, claramente, han tenido un desarrollo auspicioso. Si Chile quiere crecer y desarrollarse y competir de igual a igual con los grandes a nivel mundial, es hora de poner en práctica los ideales que tanto tiempo se han fraguado en más buenas intenciones que acciones. Hoy se está hablando del futuro, pero el futuro es ahora y depende de las acciones que emprendamos hoy. Hemos de esperar que este tan ansiado proyecto sea el inicio de un futuro más que auspicioso.


