Por Francisco Valdés, gerente de Tecnología de Tecnova
No cabe duda que la utilización de plataformas abiertas es una práctica ampliamente utilizada en la industria chilena. No obstante, no hay empresas con full stack de productos de plataforma abierta, debido a que no todo lo creado/diseñado para plataforma abierta es full compatible/integrable con soluciones propietarias. Por ello, en las empresas existe un mix de productos, conducido por los costos y temas de integración en la decisión.
También se debe destacar que el uso de plataforma abierta principalmente ha prendido o ha sido más beneficiosa para el segmento de servidores dentro de las empresas, relegando a un lado muy menor la utilización de estas plataformas en el área de estaciones de trabajo.
Y es que una de las principales ventajas del uso de sistemas operativos e infraestructuras abiertas en las empresas es el costo. Al ser plataformas abiertas, el acceso a ellas es libre de costos. Sin embargo, esto podría no ser cierto del todo, dado que para acceder a los medios de distribución o empaquetamiento y soporte, en ocasiones, se debe pagar por estos servicios. Por otro lado, al ser tecnología abierta es posible tener acceso a las fuentes del producto, lo cual permitiría adaptar su funcionamiento a nuestra conveniencia o bien adaptarlos para crear un nuevo producto o servicio.
Además de beneficios, sin duda, también pueden haber riesgos, como el hecho de no tener a quién responsabilizar por lo que hace o no hace el producto. En buenos términos, no se puede exigir calidad por algo por lo que no se ha pagado. Si bien en cierto, se puede pagar por una distribución de un producto open source, este pago no daría derecho a reclamaciones por posibles fallas de los fuentes que componen la lista de paquetes de la distribución.
A lo anterior, se suma el tema de la integración de estos productos entre ellos o bien con plataformas propietarias. En términos generales, nadie asegura que algo que hoy en día se integra bien con otra solución sea un compromiso a futuro.
Por todo ello, es importante tener en cuenta ciertas consideraciones al momento de trabajar con plataformas abiertas. Primero se tiene que estar consciente que no todo el mundo trabaja con plataformas de código abierto y para eso se debe resolver de qué manera nuestros sistemas de plataforma abierta se integrarán con otros sistemas y en qué completitud. Por ejemplo, si todos mis clientes tienen plataformas propietarias ¿cuáles serían los posibles problemas que tendría? Posiblemente, tener un mix de soluciones podría ser una opción.
También es importante revisar la cobertura de estas soluciones abiertas y la demanda de servicios. ¿Es posible realizar todo nuestro trabajo con plataformas abiertas, con qué calidad/seguridad/completitud?
Asimismo, y de acuerdo a que “ningún sistema está libre de errores”, en la decisión de optar por plataformas abiertas hay que considerar también cómo se resolverán los problemas/fallas a futuro. Por ejemplo, validando si existen políticas de actualización del software ante fallas o problemas de seguridad y con qué periodicidad.
Dado que la tecnología permanentemente está en evolución, surgen nuevas tendencias, se crean y actualizan los protocolos. Así, debiera considerarse cuál es el compromiso y roadmap de actualización permanente de la plataforma a los nuevos desafíos de la industria.
