- Por Diego González, gerente general de Defontana
A un año de la ley de teletrabajo, ya lo dijo el subsecretario de dicha cartera, Fernando Arab, todavía quedan importantes desafíos por resolver, a pesar de lo positivo que ha sido la implementación acelerada y, más bien obligada, de esta nueva modalidad.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en el período más crítico de la pandemia el trabajo a distancia llegó -en junio de 2020- a representar el 28,9% de los trabajadores. Esa tendencia, a medida que la economía se comenzó a desconfinar, fue disminuyendo hasta 20,8% en noviembre pasado.
Sin duda, el teletrabajo se convirtió en una realidad para unos dos millones de trabajadores en el país, producto de la crisis sanitaria del último año. Ahora, ante las nuevas medidas de confinamiento, lo más probable, será inminente su incremento otra vez.
Por lo mismo, fue necesaria la creación de una ley, la cual ya cumple su primer año de funcionamiento. No obstante, la ley por sí misma no ha sido suficiente. Prueba de ello es, por ejemplo, que aún existe más de un 40% de trabajadores que no cuenta con los equipos necesarios para realizar labores a distancia, como señala un reciente estudio realizado por la Mutual de Seguridad CChC.
Así, se hace urgente que las empresas inviertan en soluciones 100% web, multidispositivo y multiplataforma, que faciliten su uso desde computadores, celulares o tablets y desde cualquier navegador; que sean simples de usar y que otorguen la mejor experiencia de usuario, así como seguridad y rapidez.
Una solución que solo requiera de una conexión a Internet y un dispositivo para conectarse, que se adapte a cualquier tipo de empresa, pyme u otra, y genere informes que posibiliten una toma decisiones informadas en base a indicadores al día. Incluso, una herramienta así conlleva un importante ahorro que puede alcanzar el 60% ítems como la infraestructura.
Por otro lado, una red potente y segura de Internet, así como una concientización de lo que es la identidad digital y los resguardos que se deben tener para proteger la data e información, no solo personal, sino también de la empresa, son otros desafíos que deben ser abordados de manera permanente.
Ciertamente, en este ámbito no hay vuelta atrás; por el contrario, es necesario seguir avanzando no solo en el cumplimiento y fiscalización de la mencionada ley, sino también en el fortalecimiento de una cultura digital que apoye este tipo de prácticas en cuanto a conocimiento, capacitación, herramientas colaborativas, conectividad y ciberseguridad.
