- La falta de información y datos sobre el desempeño de las pymes hace muy complicado que estas cumplan los requisitos para acceder a un crédito tradicional.
Bogotá, Colombia, 29 de marzo de 2022. La capacidad de encontrar
alternativas de financiación para sostener e impulsar su operación es
uno de los principales retos de las pymes en Colombia y en la región.
Según datos de la OCDE, estas compañías son responsables del 99,6%
del tejido empresarial de América Latina y el Caribe, a pesar de que
por décadas han tenido que convivir con la asimetría del acceso a
oportunidades de crédito en el sector financiero, sumado a la
desaceleración de sus negocios como parte de los efectos de la pandemia
en los últimos dos años.
Los obstáculos con los que estas empresas deben convivir para obtener
financiación son varios. Por una parte, cuando ponemos la lupa sobre
las pymes, muchas de ellas operan con altos niveles de informalidad, sus
calificaciones crediticias son bajas, carecen de garantías para
respaldar la deuda, su historial de resultados es irregular y tienen
dificultades para delinear sus planes de negocios. En resumen, la falta
de información y datos sobre el desempeño de las pymes hace muy
complicado que estas cumplan los requisitos para acceder a un crédito
tradicional.
Por otro lado, cuando dirigimos la atención hacia las entidades
financieras tradicionales, también encontramos barreras, entre las que
destacan requisitos con los que deben cumplir las pymes que no se
ajustan a su realidad, tasas de interés demasiado altas, tickets de
bajo monto costosos de gestionar, una gran dificultad para acceder a
puntos de información alternativos que permitan evaluar el riesgo desde
perspectivas más novedosas, y sobre todo, un portafolio de productos de
crédito diseñados como “_one size fits all_”, en el que la entidad
financiera, en lugar de entender adecuadamente el negocio de cada pyme,
obliga a estas compañías a adaptarse a las ofertas genéricas del
banco.
Dicho esto, ¿cómo pueden las pymes de la región acceder a soluciones
de crédito que efectivamente respondan a sus necesidades, sus
limitaciones y las limitaciones del sector financiero tradicional?
¿Cómo es posible transformar a las compañías que pocos se atreven a
financiar en compañías viables para la financiación? La respuesta
está en las compañías fintech, que a través de su tecnología, su
capacidad para crear modelos de evaluación de riesgo alternativos y su
gran versatilidad para desarrollar productos a la medida de las
necesidades de este segmento del mercado están generando soluciones
para incrementar el acceso al crédito en toda Latinoamérica.
Como explica Alejandro Monzó, CEO de Tangelo, compañía especializada
en el desarrollo de soluciones de crédito 100% digitales para personas
y empresas en la región, hay cuatro principios que le permiten a las
fintech convertir a compañías tradicionalmente no financiables en
compañías sujetas de financiamiento.
El primero tiene que ver con la agilización de procesos a través del
uso de tecnología y de plataformas digitales. El tiempo es un valor
fundamental para las pymes, en especial cuando lo que está en juego es
su flujo de caja, y los procesos usualmente lentos de la banca
tradicional no corresponden al ritmo de las soluciones que estas
empresas exigen. Para ellas, bien lo saben las fintech, la rapidez en la
solicitud, la aprobación y el desembolso del dinero puede ser la
diferencia entre poder aprovechar las oportunidades en su mercado o
tener que dejarlas pasar.
El segundo tiene que ver con los modelos de evaluación de riesgo
utilizados por compañías como Tangelo que se nutren de múltiples
fuentes de información que permiten entender con mayor precisión a una
pyme. Mientras la banca tradicional basa sus decisiones de crédito
principalmente en datos de las centrales de riesgo, los modelos de
riesgo flexibles del mundo fintech reúnen información financiera y
transaccional de la pyme, información sobre compañías similares e
información del dueño de la empresa, entre otras fuentes de datos,
para crear puntajes de crédito combinados que por ser más robustos
amplían el espectro de empresas que pueden ser financiadas.
El tercero, que es precisamente la base del modelo de negocio de
Tangelo, se basa en la idea de que financiar pymes está directamente
relacionada con la manera como se llega a ellas. Llevar soluciones de
financiación a las micro, pequeñas y medianas empresas es más
eficiente si se hace a través de la penetración de los ecosistemas
más relevantes para su actividad económica. Construir alianzas con
corporaciones que hacen parte de la cadena de suministro de empresas
más pequeñas, permite no solo ofrecer financiamiento, sino más
importante aún, hacerlo en un contexto rico en datos. Son precisamente
estos datos los que permiten mejorar la capacidad predictiva de los
modelos de crédito, logrando generar una mayor inclusión y acceso al
crédito.
Finalmente, el cuarto principio que destaca Monzó tiene que ver con la
capacidad de las fintech para diseñar productos a la medida de las muy
particulares necesidades de las pymes. Mientras que la banca tradicional
exige que las pymes se adapten a sus ofertas, las fintech son más
versátiles en su capacidad de adaptar sus soluciones, lo cual
representa un cambio de paradigma donde los clientes están
verdaderamente en el centro de la oferta de valor.
Así las cosas, la brecha que separa a las pymes de las alternativas de
financiación que soportan su crecimiento viene cerrándose
progresivamente. Con una combinación de tecnología, nuevas formas de
evaluar el riesgo, un modelo de negocio más incluyente y una mayor
capacidad de adaptación, las empresas Latinoamericanas a las que nadie
les prestaba están siendo convertidas, poco a poco, en sujetos de
crédito en la región. El acceso a crédito eficiente funciona como un
motor para el desarrollo económico y sienta las bases para un
desarrollo y crecimiento económico más dinámico y sostenido en
América Latina.


