• La creciente complejidad ambiental y laboral está transformando el cumplimiento normativo en un cuello de botella financiero que solo la automatización mediante Inteligencia Artificial puede destrabar y cuyos beneficios medibles son de gran impacto para las operaciones de empresas, según experto.

Chile, 30 de enero de 2026.-  En un escenario donde el mercado global de la gobernanza corporativa y el cumplimiento normativo proyecta alcanzar los US$135 billones para 2030, la eficiencia operativa se ha vuelto el activo más valioso para las grandes empresas. En Chile, la industria minera, particularmente importante para la economía nacional, enfrenta hoy una presión sin precedentes debido al aumento en la complejidad de las normativas ambientales, tributarias y laborales.

Bajo este contexto, las nuevas tecnologías digitales han irrumpido para automatizar procesos que se traducen en tiempo, costos operativos y potenciales errores producto del alto flujo documental a procesar. «Cuando analizamos la operación de las grandes compañías, vemos que aún existe una dependencia crítica del papel y la gestión manual para el cumplimiento de proveedores y trámites laborales o ambientales», explica el experto Pablo Aravena, quien cuenta con una amplia experiencia en la materia.

En la minería, debido a su magnitud operacional, la gestión documental y de cumplimiento es especialmente sensible. Según el experto, el volumen de documentación que maneja una faena promedio ya superó la capacidad de procesamiento humana. «Estamos viendo casos donde la digitalización básica ya no es suficiente y por ende el salto necesario es hacia la automatización inteligente, capaz de procesar volúmenes masivos de datos para convertir meses de burocracia en resultados inmediatos».

Según datos del profesional experto, la implementación de tecnologías basadas en IA para el compliance permite un ahorro de costos cercano a los US$2,5 millones por cada faena minera al año, al eliminar las ineficiencias críticas en el control de proveedores y la gestión documental. Eso se ve reflejado en la capacidad de procesar de manera automatizada más de 100 mil documentos anuales, abarcando desde trámites laborales hasta certificados ambientales, normativos y tributarios.

Aravena explica que la urgencia de adoptar estas herramientas responde a un cambio de paradigma. “A medida que la reglamentación se vuelve más sofisticada, la demanda de trámites aumenta exponencialmente. Plataformas sofisticadas de compliance automatizado permiten que la gestión documental pase de meses a un resultado casi inmediato, reduciendo costosos errores que suelen derivar en multas o paralizaciones operativas, además de proveedores que no son los idóneos o costosos equipos para la revisión documental que cuentan con una curva de aprendizaje muy alta”.

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