- Por Pamela Schwerter, gerente general de Grupo Ahona.
Cada 28 de enero, el mundo conmemora el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO₂, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la urgencia de enfrentar el cambio climático y adoptar prácticas sostenibles en todos los sectores productivos. En Chile, el transporte es responsable de una parte significativa de las emisiones contaminantes, y la logística en salud no está ajena a este desafío.
Sabemos que la logística en salud es un eslabón crítico para garantizar el acceso oportuno a insumos médicos, dispositivos y medicamentos. Pero también sabemos que cada kilómetro recorrido por una flota tradicional implica emisiones que afectan la calidad del aire y, en consecuencia, la salud de las personas.
Esta apuesta por la electromovilidad no es solo una tendencia, es una responsabilidad.
La electromovilidad en logística sanitaria no solo beneficia al planeta, también fortalece la cadena de suministro. Los vehículos eléctricos permiten operaciones más eficientes, con menor dependencia de combustibles fósiles y mayor estabilidad frente a fluctuaciones de precios.
El desafío es grande, pero la salud del planeta y de las personas lo exige.
