- El crecimiento de la energía solar y eólica está cambiando la forma en que se administra la red eléctrica. Especialistas advierten que la integración masiva de estas fuentes variables exige mayor digitalización y nuevas herramientas de automatización para asegurar la estabilidad del sistema.
Chile, 7 de mayo de 2026.- El avance de las energías renovables continúa marcando la transformación del sistema eléctrico chileno. Durante 2025 las energías renovables produjeron el 63,3% de la electricidad en el país y, de ese total, 42,4% corresponden a energías renovables no convencionales (solar, eólica, biomasa y geotermia), según datos de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA).
Tal progreso ha sido particularmente significativo en el norte del país, donde la expansión de la energía solar ha impulsado nuevos récords de participación renovable. En distintos momentos de 2025, la generación proveniente de fuentes limpias superó el 80% del total del sistema, reflejando la velocidad con que está cambiando la matriz energética chilena.
Pero a pesar de la buena noticia que este panorama representa, el aumento de la generación solar y eólica también plantea nuevos desafíos operativos. A diferencia de las centrales térmicas o hidráulicas tradicionales, estas fuentes dependen de condiciones climáticas variables, lo que exige una gestión más flexible y sofisticada de la red eléctrica, por lo que, según el Coordinador Eléctrico Nacional, la creciente penetración renovable obliga a mejorar las herramientas de monitoreo, control y coordinación del sistema para mantener su estabilidad y eficiencia.
En este contexto, la digitalización y la convergencia entre tecnologías de información (TI) y operación (OT) están adquiriendo un rol cada vez más relevante en la industria energética. Estas herramientas permiten analizar datos operacionales en tiempo real, anticipar fallas en equipos críticos y optimizar el funcionamiento de centrales, subestaciones y redes de transmisión.
Distintas empresas tecnológicas están desarrollando plataformas de automatización industrial para abordar estos desafíos, integrando sistemas de control y análisis de datos en instalaciones eléctricas e industriales.
Según los expertos, este tipo de arquitectura permite virtualizar controladores industriales y ejecutar análisis predictivos mediante computación en el borde (edge computing), lo que facilita detectar fallas en equipos como transformadores o sistemas rotativos antes de que generen interrupciones en la operación. “La creciente participación de energías renovables exige una operación cada vez más flexible del sistema eléctrico. La digitalización y la automatización permiten advertir eventos, optimizar el uso de la energía y mejorar la continuidad operacional de las infraestructuras críticas”, señala Adriana Fonseca, directora de Industrial Automation para Chile, Perú y Bolivia en Schneider Electric.
La ejecutiva agrega que este tipo de plataformas permiten separar el software de control del hardware industrial, lo que facilita modernizar sistemas existentes sin reemplazar toda la infraestructura. “Esta arquitectura permite virtualizar controladores y ejecutar aplicaciones de automatización en distintos equipos o plataformas de cómputo. En la práctica, eso entrega mayor flexibilidad para integrar tecnologías como analítica avanzada o inteligencia artificial directamente en la operación industrial”, explica la ejecutiva.
A medida que la transición energética avanza, existe consenso entre los especialistas en que la modernización tecnológica de la red será un elemento relevante para consolidar el proceso de descarbonización. “La digitalización, el análisis de datos en tiempo real y la automatización industrial se están posicionando como herramientas clave para gestionar un sistema eléctrico cada vez más complejo, marcado por una creciente participación de energías renovables”, concluye Fonseca.


