La inteligencia artificial aplicada al sistema sanitario fue el eje central del encuentro “Inteligencia Artificial y Salud en Chile: Regulación, Datos Personales y Aplicación Clínica”, organizado por la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI) junto a la Universidad Autónoma de Chile, instancia que reunió a autoridades, academia y empresas tecnológicas para debatir sobre los desafíos y oportunidades de la transformación digital en salud.
La actividad abordó temas como interoperabilidad, automatización de procesos clínicos, regulación, innovación tecnológica y uso de inteligencia artificial en salud pública, contando con la participación de empresas y organizaciones como AWS, FEBOS, SONDA, Claro Empresas y Rayen Salud.
Durante la jornada también participaron autoridades como la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao Pilquián, y el presidente de ACTI, Francisco Guzmán Marín, quienes destacaron la necesidad de acelerar la adopción tecnológica y fortalecer el ecosistema de innovación en Chile.
“Estamos compitiendo con el mundo”, señaló la ministra durante su intervención, enfatizando la importancia de avanzar con rapidez, ambición y condiciones habilitantes para el desarrollo de nuevas tecnologías en el país.
En tanto, Guzmán relevó el potencial tecnológico de Chile y el impacto que la inteligencia artificial puede generar en áreas críticas como la salud pública. “La tecnología debe estar al servicio de las personas”, afirmó.
EMILIA y la automatización de procesos clínicos
Uno de los casos destacados del encuentro fue la presentación de Emilia, suite de desarrollo de inteligencia artificial de Rayen Salud y expuesta por Lian Fuentes, Gerente de Tecnología de la compañía.
Durante su exposición, Fuentes abordó uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el sistema sanitario chileno: el aumento de enfermedades crónicas, la presencia de factores de riesgo en la población y el incremento sostenido de inasistencia a controles médicos tras la pandemia.
“A lo que estamos apuntando es a una epidemia silenciosa respecto a la cantidad de patologías y factores de riesgo que hoy tiene nuestra población”, explicó durante la jornada.
Según cifras presentadas en el encuentro, la no asistencia a controles médicos genera pérdidas cercanas a los 180 millones de dólares anuales para el sistema público de salud, afectando directamente la continuidad de tratamientos y la eficiencia operativa de los establecimientos.
En ese contexto, EMILIA fue presentada como una suite de desarrollo de Inteligencia Artificial orientada a optimizar procesos clínicos y administrativos, automatizando tareas y reduciendo tiempos asociados a la documentación médica y gestión asistencial.
Esta solución forma parte de su línea de inteligencia sanitaria y de negocios, permitiendo analizar información clínica, apoyar procesos asistenciales y facilitar la toma de decisiones dentro de los equipos de salud. La plataforma trabaja sobre una robusta base de registros clínicos y considera procesos automatizados de búsqueda inteligente, gestión de agenda, contacto multicanal y agendamiento automatizado de pacientes.
Uno de los ejemplos presentados durante la exposición fue el denominado “flujo de rescate de pacientes”, modelo que permite automatizar procesos de reactivación en salud mediante inteligencia artificial y contacto automatizado con pacientes.
Según los resultados compartidos, la implementación de EMILIA permitió aumentar en un 175% la cobertura de exámenes PAP y en un 151% las mamografías, además de recuperar miles de horas clínicas gracias a la automatización de procesos administrativos y reducción de inasistencias.
La presentación también abordó el impacto de la inteligencia artificial en la generación automatizada de documentación clínica. Actualmente, cerca de un millón de altas hospitalarias al año requieren entre dos y cuatro horas de trabajo administrativo por parte de equipos clínicos, mientras que EMILIA logra reducir esos procesos a menos de diez minutos.
“El problema no es de recursos, el problema es de gestión”, afirmó Fuentes, agregando que actualmente gran parte del tiempo clínico se destina a tareas administrativas asociadas a documentación hospitalaria.
De acuerdo con lo expuesto, la solución permite generar resúmenes automatizados de historias clínicas electrónicas y propuestas de epicrisis mediante herramientas de IA, logrando hasta un 90% de reducción en tiempos de documentación.
“Esto no es un cambio de tecnología, es un cambio de vida”, sostuvo durante la exposición, enfatizando que el objetivo de estas herramientas no es reemplazar a los profesionales de salud, sino optimizar procesos y fortalecer la atención clínica.
Fuentes también abordó las barreras que aún existen para implementar este tipo de soluciones dentro del sistema sanitario, identificando el miedo, la inercia y la desconfianza como algunos de los principales obstáculos para acelerar la adopción tecnológica.
“Las principales barreras que vamos a encontrar son el miedo, la inercia y la vergüenza”, señaló, agregando que la inteligencia artificial debe entenderse como una herramienta de apoyo para los equipos de salud y no como una amenaza para los profesionales.
La participación de Rayen Salud y la presentación de Emilia posicionaron a la compañía como uno de los actores relevantes dentro del ecosistema chileno de innovación en salud digital, mostrando aplicaciones concretas de inteligencia artificial orientadas a mejorar la eficiencia clínica y enfrentar desafíos estructurales del sistema sanitario nacional.


