- Con opiniones diferentes, se ha consolidado como un pilar fundamental en las nuevas culturas organizacionales en Chile, donde la confianza mutua y el buen desempeño son elementos innegociables. Este modelo, hoy ocupa un rol estratégico en la gestión de equipos y el bienestar corporativo.
Nacional, 15 de julio de 2026.- Lo que fue un pilar para la continuidad operativa y el sustento de muchos puestos de trabajo, hoy sigue ocupando un rol crítico al interior de los equipos. El trabajo híbrido, una mezcla entre lo presencial y lo remoto, se ha convertido en una alternativa que prioriza la autonomía de los colaboradores, sin sacrificar la productividad y eficiencia.
El pulso del mercado laboral evidencia esta tendencia. Según datos de Trabajando, un 54% de los chilenos prefiere la modalidad híbrida (3 días en oficina y 2 desde casa). Del total de 24.500 vacantes que tiene la empresa, 2.200 aproximadamente corresponden a trabajo híbrido. Si bien la presencialidad sigue manteniendo la mayor proporción de vacantes, la opción de conjugar «lo mejor de los dos mundos» es ya un factor crucial tanto para la retención como para la atracción de talento altamente cualificado.
“Es crucial partir reconociendo que no todas las funciones son aptas para el trabajo remoto, como aquellas en sectores como la minería o los servicios de soporte en terreno que requieren presencia física, entre otras. Sin embargo, en aquellas labores que sí lo permiten, la mayoría de los colaboradores buscan activamente una mayor autonomía y flexibilidad”, explica Francisca Ciudad, People and Management Associate Director en Logicalis para la Región Andina.
Esta búsqueda se fundamenta en el deseo de salvaguardar el equilibrio entre la vida personal y profesional, un concepto vital para el bienestar general, al tiempo que se reducen significativamente los tiempos y costos asociados a los traslados diarios.
Las organizaciones que implementan el modelo híbrido de manera exitosa cimentan su estrategia en una trilogía de principios: confianza, autonomía y cumplimiento de objetivos. La clave para que este «triángulo virtuoso» funcione recae en liderazgos evolucionados, es decir, líderes que están profundamente comprometidos con la flexibilidad, entendiendo el trabajo remoto no sólo como un simple beneficio, sino como un acuerdo laboral que conlleva tanto responsabilidades y deberes.
“La flexibilidad se ha convertido en un pilar de primer orden para retener y atraer nuevos talentos. Pero su definición va mucho más allá: es la base de un tipo de cultura organizacional que debe integrarse orgánicamente con los valores corporativos y una comunicación interna transparente y efectiva. En muchos casos, un modelo híbrido bien gestionado actúa como un potente catalizador, reforzando el bienestar y la salud mental de los equipos, demandando por ello un compromiso constante con la mejora y adaptación”, enfatiza Ciudad.
Según Buk, el éxito del teletrabajo no depende del Wi-Fi, sino de la confianza que se manifiesta en tres pilares: autonomía de ubicación y horario, donde se permite a los equipos la autogestión de sus días de oficina, entendiendo que el trabajo es una actividad, no un lugar; liderazgo por objetivos (OKR/KPI), donde se reemplaza la supervisión por la medición clara de resultados, lo que fomenta la madurez organizacional; e inversión en Employee Experience, en la cual se invierte en herramientas que facilitan la colaboración asíncrona y en programas de bienestar digital, no solo en la silla ergonómica.
El futuro del compromiso laboral
El trabajo híbrido no es el único ítem que valoran los trabajadores, ya que también se van sumando otras aspiraciones que definen su fidelidad, compromiso y comodidad a largo plazo. “Para la retención y la atracción de talento, es fundamental mostrar de manera activa y palpable las oportunidades de crecimiento profesional dentro de la empresa, y cómo se puede desarrollar la carrera y aprender nuevas habilidades y conocimientos en un entorno de aprendizaje continuo”, reflexiona Ciudad.
Este compromiso con el desarrollo profesional también exige ampliar las oportunidades para que más personas puedan acceder y crecer dentro de la industria tecnológica. Por ello, las compañías están incorporando iniciativas de diversidad e inclusión como parte de sus estrategias de atracción y fidelización de talento.
Este enfoque se refleja en programas que buscan no solo ampliar el acceso, sino también generar entornos donde las personas se sientan incluidas, valoradas y con un verdadero sentido de pertenencia, a través de iniciativas que van más allá de las exigencias normativas locales. “Un ejemplo es el programa Level Up de Logicalis, una iniciativa que entrena a mujeres en áreas de alta demanda como la ciberseguridad, facilitando su reinserción y desarrollo en el mercado laboral tecnológico”, expresa la especialista.
A pesar de la popularidad del trabajo remoto, la presencialidad está lejos de su extinción. Al contrario, los días en la oficina son clave para fortalecer la cultura corporativa, fomentar la camaradería espontánea y contribuir a una sensación de pertenencia y bienestar colectivo. En este contexto, el trabajo híbrido no es un reemplazo de la presencialidad, sino su aliado estratégico más efectivo.
“Es imperativo que las organizaciones sigan invirtiendo en fortalecer y empoderar a sus liderazgos para que asuman con excelencia la gestión de personas en este nuevo entorno y la comunicación clara y efectiva de las políticas híbridas. La adaptabilidad del management es el factor decisivo para el éxito sostenido”, concluye Francisca Ciudad.


