El programa, liderado por la Universidad del Desarrollo y la Universidad de Chile, contempla una inversión de $5.000 millones aportados por Corfo y un horizonte de ejecución de cinco años. La iniciativa busca desarrollar, validar e implementar soluciones basadas en inteligencia artificial para mejorar la prevención, detección temprana, diagnóstico, tratamiento y pronóstico del cáncer.
Con cerca de 60.000 nuevos casos y aproximadamente 30.000 fallecimientos cada año, el cáncer se ha convertido en uno de los principales desafíos sanitarios de Chile. Frente a este escenario, la inteligencia artificial comienza a posicionarse como una herramienta estratégica para avanzar hacia diagnósticos más oportunos, tratamientos personalizados y una gestión más eficiente de la información clínica.
Con ese objetivo fue presentado PRECISION-AI, un programa tecnológico que busca poner las capacidades de la inteligencia artificial al servicio de la oncología de precisión, mediante la articulación de universidades, centros de investigación, hospitales, instituciones públicas, empresas tecnológicas, startups y organizaciones de pacientes.
La iniciativa es liderada por la Universidad del Desarrollo (UDD), junto con la Universidad de Chile como institución coejecutora, y fue adjudicada por Corfo en el marco de la convocatoria “Programas Tecnológicos para el uso y adopción de la Inteligencia Artificial en la Industria Chilena”. El proyecto contempla un financiamiento público de $5.000 millones y un periodo de ejecución de cinco años.
El lanzamiento se realizó en la sede Las Condes de la UDD y contó con la participación de la ministra de Salud, May Chomalí; el vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Ignacio Mujica; la subsecretaria de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Carolina Rossi; autoridades de ambas universidades, investigadores y representantes del ecosistema científico, tecnológico y sanitario.
Inteligencia artificial para todo el ciclo del cáncer
PRECISION-AI busca contribuir a la transformación del sistema de salud chileno mediante el desarrollo, validación, escalamiento e implementación de un portafolio de soluciones tecnológicas orientadas a fortalecer distintas etapas del proceso oncológico.
Las herramientas contempladas abordarán ámbitos relacionados con la prevención, detección temprana, diagnóstico, selección de tratamientos, evaluación de la respuesta terapéutica, pronóstico y seguimiento de pacientes. El objetivo es aprovechar la capacidad de la inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de información clínica, genética, molecular y de imágenes, identificando patrones que permitan apoyar decisiones médicas más oportunas y personalizadas.
De esta manera, el programa busca avanzar desde modelos generales de atención hacia una oncología de precisión, capaz de considerar las características particulares de cada paciente y de su enfermedad.
El vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Ignacio Mujica, destacó que “el mundo avanza hacia una medicina de precisión cada vez más sofisticada, y la oncología es uno de los campos donde el impacto puede ser más profundo, a través de detección temprana, diagnósticos más certeros, tratamientos ajustados a cada paciente y una gestión más eficiente del sistema de salud”.
La autoridad explicó que el programa surge de la convergencia entre las capacidades científicas y clínicas existentes en el país, las políticas públicas desarrolladas en materia de cáncer y la necesidad de transformar la innovación tecnológica en beneficios concretos para las personas. En ese contexto, Mujica agregó que “por primera vez como institución estamos detrás de una iniciativa validada y priorizada por el Ministerio de Salud y por prestadores privados. Desde Corfo creemos en la innovación que se traduce en bienestar concreto para las personas”.
Uno de los principales componentes tecnológicos de PRECISION-AI será la creación de una infraestructura federada de datos, diseñada bajo criterios de seguridad, privacidad, ética y escalabilidad.
El modelo permitirá utilizar información proveniente de distintas instituciones para entrenar y validar algoritmos de inteligencia artificial, sin que los datos clínicos sensibles deban abandonar las organizaciones donde se encuentran almacenados.
Este enfoque busca facilitar la colaboración entre hospitales, universidades y centros de investigación, resguardando la privacidad de los pacientes y evitando la concentración de información sanitaria en una única plataforma.
La infraestructura no solo respaldará las tecnologías desarrolladas durante los cinco años de ejecución del programa, sino que también podría convertirse en una capacidad permanente para el ecosistema nacional e internacional, facilitando en el futuro la validación de nuevas herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la salud.
El desafío adquiere especial relevancia ante el creciente uso de datos clínicos, genómicos y de imágenes médicas, cuya integración resulta fundamental para avanzar hacia tratamientos personalizados, pero también exige fortalecer la gobernanza, interoperabilidad, ciberseguridad y protección de la información.
Colaboración científica con impacto público
Durante la presentación, la ministra de Salud, May Chomalí, destacó que tres de los seis proyectos seleccionados en la convocatoria de Corfo corresponden al sector salud, lo que refleja el potencial de la inteligencia artificial para enfrentar algunos de los principales desafíos del sistema sanitario. “Esto habla de que efectivamente esta es una herramienta poderosa para enfrentar los tremendos desafíos que tiene, en cuanto a cómo podemos llegar a una medicina más oportuna, más eficiente y más efectiva para nuestros pacientes”, afirmó.
Sin embargo, Chomalí advirtió que el desarrollo tecnológico constituye solo una parte del desafío y que, para generar impacto, las soluciones deberán incorporarse efectivamente en los procesos clínicos y superar barreras culturales, regulatorias y organizacionales. “En primer término, debemos romper miedos, paradigmas y mitos, así como sacarnos ciertas ataduras que tenemos los profesionales de la salud. Por ejemplo, ¿quién va a ser el responsable si es la IA la que está mirando la imagen? ¿Cómo me voy a hacer cargo yo de los resultados?”, planteó.
La ministra agregó que las nuevas herramientas deberán integrarse de manera permanente en los procesos asistenciales, evitando que los avances permanezcan únicamente como iniciativas experimentales o proyectos piloto. En este sentido, sostuvo que “son pruebas que tenemos que abordar desde el inicio, desde el desarrollo primario de cada una de estas herramientas tecnológicas y que se resuelven con trabajo colaborativo y poniendo al inicio a todos los actores del sistema en la ecuación”.
Desde la Universidad de Chile, el programa es encabezado por el doctor Arnaldo Marín, académico del Departamento de Oncología Básico Clínico de la Facultad de Medicina, quien participa como director alterno y co-creador de PRECISION-AI.
El equipo incluye investigadores de la Facultad de Medicina, el Hospital Clínico Universidad de Chile y el Hospital del Salvador, junto con especialistas en oncología, genética, genómica, ciencia de datos e inteligencia artificial.
Por parte de la Universidad del Desarrollo, la iniciativa es dirigida por el doctor Ricardo Armisén, investigador del Centro de Genética y Genómica y director del Anillo de Oncología de Precisión en Chile, junto con equipos del Instituto de Ciencias e Innovación en Medicina (ICIM) y del Instituto Data Science.
El programa contempla además la participación de instituciones públicas y privadas, empresas, startups, prestadores de salud y organizaciones de pacientes. A nivel internacional contará con la colaboración del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y del London AI Centre for Value-Based Healthcare.
El vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, James McPhee, destacó las capacidades existentes en el país para generar investigación de impacto internacional y desarrollar soluciones orientadas a desafíos concretos. “Pongo a la Universidad de Chile a disposición para llevar a puerto esta iniciativa y hacer todo lo posible para efectivamente juntar y hacer este puente entre nuestros sectores”, señaló.
Por su parte, el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Miguel O’Ryan, resaltó que el país cuenta con capital humano avanzado y capacidades científicas capaces de generar conocimiento pionero. “El talento chileno permite que tengamos los más altos estándares a nivel mundial, y agradezco que nuestros investigadores sigan y sigamos aunando esfuerzos para llevar adelante esta tremenda y noble tarea, y con un gran sentido de lo público, para llevarlo a la mejor salud de nuestra población”, afirmó.
Un desafío sanitario de alcance nacional
El rector de la Universidad del Desarrollo, Federico Valdés, recordó que el cáncer representa actualmente una de las principales causas de mortalidad del país, con cerca de 60.000 nuevos diagnósticos y aproximadamente 30.000 fallecimientos cada año. Frente a este escenario, destacó que “PRECISION-AI pone la inteligencia artificial al servicio de la oncología de precisión para mejorar la detección, el diagnóstico, el tratamiento y la gestión de pacientes oncológicos”.
La iniciativa busca avanzar más allá del desarrollo experimental de algoritmos, promoviendo tecnologías capaces de integrarse en entornos clínicos reales, escalar hacia distintos prestadores y generar beneficios concretos para pacientes y equipos de salud.
En un escenario marcado por el aumento de las enfermedades oncológicas y la creciente disponibilidad de información clínica, genética y molecular, PRECISION-AI representa una apuesta por transformar las capacidades científicas y tecnológicas del país en herramientas aplicables al sistema sanitario.
El desafío será lograr que la inteligencia artificial no permanezca únicamente en los laboratorios o centros de investigación, sino que se incorpore de manera segura, ética y sostenible en la atención de salud, contribuyendo a diagnósticos más tempranos, tratamientos personalizados y mejores resultados para las personas.
