Por Pablo Traub. Gerente General Imagine Business Lab
Efectivamente, la innovación ha dejado de ser una opción, transformándose en una necesidad para toda empresa al permitir su subsistencia a lo largo del tiempo.
Sin ir más lejos, en 1937 -en plena gran depresión- el promedio de permanencia de una compañía en el ranking S&P500 era de 75 años. En 2011, esto se redujo a 18 años. Todo lo anterior en un contexto donde la expectativa de las personas y su poder adquisitivo ha ido en aumento. Dicha situación no es un fenómeno aislado y propio de los países desarrollados, sino una tendencia de carácter global.
Todo lo anterior ha ocurrido en gran parte como consecuencia del avance tecnológico, en que la tecnología se ha transformado en un medio habilitante para desplegar a un segundo lugar a los incunventes y transformar industrias por completo. Es el caso de la industria musical, donde la gente cambió su forma de adquirir música y las compañías discográficas se vieron obligadas a cambiar su modelo de negocio. Caso similar al ocurrido con Kodak en la industria fotográfica con la llegada de la fotografía digital.
El avance tecnológico ha sido vertiginoso y la Ley de Moore pareciera cumplirse con bastante regularidad constatando que los avances tecnológicos han sido exponenciales. A modo de ejemplo, en 1995 el procesador del Digital Alpha 21164 tenía 9,3 millones de transistores. Hoy los procesadores tienen 15 billones de transistores y para el 2020 se espera que alcancen una escala de producción molecular. Desde otra perspectiva, en 1965 el computador guia del Apollo tenía un costo estimado de USD 150,000 mientras hoy un iPhone con un plan de telefonía puede tener costo cero o pagar un monto cercano a los 30 mil pesos con un buen plan.
La democratización y el acceso a la tecnología es cada vez más masivo y por lo mismo, no es necesario crear una nueva tecnología para innovar, sino que la posibilidad de reordenar o integrar tecnologías disponibles y algunos de sus componentes, igualmente permite innovar con una menor cantidad de recursos a disposición. Actualmente, existe una importante cantidad de tecnologías abiertas, APIs (application program interface), crawler costumizables como Kimonolabs y otras herramientas disponibles para ser utilizadas en el diseño y construcción de nuevas soluciones tecnológicas. Se ha democratizado el acceso al conocimiento tecnológico, fomentando un rol activo de los usuarios como fuente de innovación (también conocido como UserInnovation). Este ha sido un elemento importante de la estrategia de crecimiento de varias plataformas abiertas como fue el caso de Facebook, Linkedin y otros en parte de sus respectivos procesos de crecimiento y definición de alcance y potencial de sus respectivas tecnologías.
Sin ir más lejor casos como Branchout, apalancaron fuertemente Facebook en la creación de su Startup, así también hay otros casos como la aplicación chilena allGreenup que se integran con tecnologías existentes y bien aplicaciones disponibles para transformarse en un One Stop App que puede manejar eficientemente una multiplicidad de funcionalidades que juntas entregan un importante valor a sus usuarios.
Por lo tanto, la innovación no es solo una necesidad, es una alternativa totalmente asequible para una gran mayoría de empresas, no sólo para aquellas que pueden invertir recursos imporantes en I+D sino también para un gran número de empresas que están en condiciones de apalancar un escenario donde el know how, las nuevas tendencias y las tecnologías están al alcance de ellos como nunca antes en la historia. Hoy la tecnología no sólo es sinónimo de innovación, se está transformando en un lenguaje cada vez más universal.
