Separados por casi ocho años, ambos ataques recurrieron a procesos de selección laboral ficticios para comprometer los computadores de profesionales informáticos. El caso chileno fue vinculado con Lazarus, un grupo asociado con Corea del Norte, mientras que el FBI atribuyó el reciente robo a Binance a un grupo del mismo país.
Santiago, 3 de noviembre de 2026 – UEl reciente ataque a Binance hace imposible no recordar el caso de Redbanc en Chile. Casi ocho años después del incidente que afectó a la empresa chilena en diciembre de 2018, las falsas entrevistas laborales vuelven a aparecer como una vía para comprometer los computadores de profesionales informáticos y acceder a sistemas corporativos.
La similitud también alcanza a la atribución de los ataques: mientras investigadores de Flashpoint vincularon el caso Redbanc con Lazarus, un grupo asociado con Corea del Norte, el FBI atribuyó el reciente robo a Binance a un grupo del mismo país. Esto no permite afirmar que sean los mismos responsables, pero sí pone de relieve la persistencia de un engaño que utiliza oportunidades de empleo para ganarse la confianza de sus víctimas.
Redbanc: una postulación como puerta de entrada
Según la investigación publicada entonces por trendTIC, un profesional de Redbanc postuló a una oferta de desarrollador publicada en LinkedIn. Los responsables del engaño conversaron con él por Skype y en español, construyendo una relación de confianza.
Posteriormente, le solicitaron instalar ApplicationPDF.exe, supuestamente para generar su ficha de postulación. El archivo contenía malware y fue ejecutado en su computador de trabajo sin que el antivirus lo detectara, permitiendo a los intrusos explorar la red interna.
La publicación señaló que la identificación de un comportamiento anómalo permitió aislar la amenaza. Redbanc confirmó que activó sus protocolos y que el incidente no afectó sus operaciones ni la continuidad de su red de cajeros automáticos.
Binance: el mismo señuelo dentro de una campaña mayor
De acuerdo con Reuters, Binance informó el 3 de noviembre que una entrevista de trabajo ficticia formó parte de la campaña que culminó con el robo de aproximadamente US$6.300 millones en criptomonedas el 29 de octubre.
En septiembre, un ingeniero descargó un repositorio malicioso después de participar en entrevistas para una empresa inexistente, incluida una reunión virtual con su supuesto máximo ejecutivo.
Sin embargo, la campaña había comenzado en junio, mediante la descarga de una herramienta alterada promovida en un anuncio. Posteriormente, los atacantes combinaron equipos comprometidos, una herramienta interna de inteligencia artificial y credenciales robadas para alcanzar los sistemas vinculados con las billeteras digitales.
Una coincidencia en el acceso, diferencias en el alcance
La comparación muestra una técnica de ingeniería social persistente: utilizar una expectativa profesional legítima para conseguir que una persona descargue contenido malicioso. La interacción directa con supuestos reclutadores o ejecutivos refuerza la credibilidad del engaño.
Los resultados, en cambio, fueron distintos. Redbanc informó una contención sin afectación operacional. En Binance, la intrusión avanzó hasta permitir transferencias no autorizadas de activos digitales. Además, el relato de Binance describe una cadena de compromisos durante varios meses, con participación de herramientas internas y distintos equipos.
Leídos en conjunto, los casos ilustran que una conversación laboral puede convertirse en el inicio de una intrusión corporativa. También muestran por qué la defensa debe contemplar lo que ocurre después de una descarga: qué puede ejecutar ese equipo, a qué recursos puede acceder y cuán rápido se detectan y contienen sus comportamientos anómalos.


